El rearme de Europa reconfigura las carteras de inversión..- Las compañías de defensa ganan protagonismo en las carteras de inversión, impulsadas por un entorno geopolítico cambiante y presupuestos públicos al alza. El rearme europeo está reconfigurando las reglas de juego.
Hasta hace apenas unos años, las empresas de defensa y fabricantes de armamento eran consideradas ajenas —cuando no contrarias— a los principios de inversión socialmente responsable (ISR) y ESG (Environmental, Social and Governance). Sin embargo, el escenario internacional ha cambiado radicalmente tras la invasión rusa de Ucrania y el incremento de tensiones geopolíticas en Oriente Medio, Asia y otras regiones. Hoy, el debate ya no gira tanto en torno a la exclusión, sino a cómo incorporar de forma estratégica un sector que ofrece rentabilidad, estabilidad y, para muchos países, seguridad nacional.
“La percepción de los grandes inversores sobre el sector defensa ha cambiado de forma radical”, reconocen desde varias gestoras consultadas. Hasta febrero de 2022, el armamento era un tabú en la mayoría de fondos sostenibles. Ahora, la urgencia de aumentar la capacidad de respuesta militar en Europa ha llevado a muchos gobiernos —y a sus inversores— a reconsiderar su papel. El mensaje es claro: “invertir en defensa es hoy, para muchos, también invertir en paz y en estabilidad”.
Una industria en expansión estructural
Los datos confirman esta nueva realidad. Solo en 2024, los Estados miembros de la UE gastan ya 326.000 millones de euros en defensa, y se estima que más de 100.000 millones se destinan a nuevos contratos de adquisición de equipos militares. Las proyecciones apuntan a que el gasto acumulado en defensa en la próxima década podría rozar los 800.000 millones de euros, en el marco del Plan ReArm Europe y la iniciativa Readiness 2030.
Este giro estratégico no solo responde a la guerra en Ucrania o a las tensiones con Rusia. La nueva Administración Trump en Estados Unidos ha intensificado el debate sobre la autonomía militar europea. Europa necesita reducir su dependencia de Washington y crear capacidades de defensa propias. Esta necesidad está generando un auténtico boom en pedidos, que según Scope Ratings, podría elevar la cartera de pedidos de las grandes empresas del sector hasta los 330.000 millones de euros en 2024.
Empresas beneficiadas y retos estructurales
Compañías como BAE Systems (Reino Unido), Leonardo (Italia), Rheinmetall (Alemania) y las divisiones de defensa de Airbus se perfilan como las grandes ganadoras. “El cambio de percepción del sector, las nuevas vías de financiación y la solidez del flujo de caja operativo libre ofrecen margen financiero para nuevas inversiones”, explica Sebastian Zank, responsable de análisis de crédito corporativo de Scope Ratings.
No obstante, el sector europeo de defensa aún enfrenta retos estructurales: una industria fragmentada, empresas medianas con escasa escala, múltiples ministerios con procesos de compra descoordinados y una cadena de suministro con cuellos de botella. La presión para acelerar la consolidación de la industria se incrementa.
Zurab Zedelashvili, también analista de Scope Ratings, advierte que “sin una mayor consolidación, las empresas más pequeñas estarán peor posicionadas para responder al aumento de la demanda, lo que se traducirá en contrataciones más lentas y costosas”.
El interés inversor no se detiene
Los datos en Bolsa confirman el atractivo. Los ETFs especializados en defensa experimentan notables subidas. El iShares U.S. Aerospace & Defense ETF (ITA) acumula un alza del 6,6% en lo que va de año, mientras que el SPDR S&P Aerospace & Defense ETF (XAR) y el Invesco Aerospace & Defense ETF (PPA) suben casi un 6% y un 5%, respectivamente. En Europa, el fondo Future of Defence UCITS ETF (NATO), gestionado por HANetf, se revaloriza un 7,65% en el año y ha superado ya los 1.000 millones de dólares en activos gestionados, con entradas netas de inversión de 210 millones.
Los ETFs de defensa ofrecen exposición directa a empresas que se benefician del aumento del gasto en seguridad, defensa, tecnología militar y ciberseguridad, en muchos casos con una diversificación internacional y liquidez diaria.
El dilema ESG: ¿una revisión inevitable?
La reapertura al sector defensa ha generado tensiones entre los gestores de fondos y las políticas ESG de las gestoras. Firmas como Legal & General, la mayor inversora del Reino Unido, ya trabajan en revisar sus restricciones. “Adoptaremos una postura más positiva sobre defensa. Es inevitable si consideras la situación geopolítica”, ha afirmado Sonja Laud, CIO de la entidad.
También UBS Asset Management, Allianz Global Investors y otras firmas europeas han iniciado procesos de revisión interna sobre sus exclusiones. En cambio, gestoras como Amundi, Schroders o BNP Paribas mantienen, por ahora, su postura restrictiva.
Algunas consultoras, como Mercer, reconocen que “crece el número de inversores institucionales que piden incluir a empresas de defensa en sus carteras, incluso en aquellas centradas en sostenibilidad”.
Perspectivas: rentabilidad, estabilidad y demanda asegurada
Desde el punto de vista financiero, la tesis de inversión se mantiene sólida: alta rentabilidad, múltiplos razonables y fuerte generación de caja. Los gestores coinciden en que el ciclo de rearme europeo no es coyuntural, sino estructural, lo que permite proyectar retornos sostenidos a medio y largo plazo.
🎯 El rearme de Europa reconfigura las carteras de inversión, en tiempodeinversion.com



