Tregua arancelaria de Trump: alivio temporal, presión sobre China y un horizonte de incertidumbre.- La decisión de Donald Trump de suspender durante 90 días la aplicación de nuevos aranceles a todos los países —con la excepción de China— ha generado un alivio momentáneo en los mercados. Sin embargo, esta aparente desescalada no resuelve las tensiones estructurales del conflicto comercial ni elimina los riesgos asociados a un entorno económico más frágil y volátil.
“El giro de 180 grados en materia de aranceles ha supuesto un cierto alivio al demostrar que existen limitaciones que impedirán movimientos extremadamente disruptivos”, señala Paolo Zanghieri, economista sénior de Generali AM. No obstante, el experto advierte que “el aumento de los aranceles sigue sin precedentes”. Incluso con la tarifa plana del 10% para la mayoría de los países, el impacto sobre las cadenas de suministro será notable, mientras que el arancel del 125% aplicado a China “provocará un gran choque inflacionista en Estados Unidos”.
Una tregua parcial y selectiva
Aunque el mercado celebró la noticia con un rebote generalizado en los principales índices, algunos analistas han recordado que esta tregua no equivale a una reducción estructural del proteccionismo, sino a un paréntesis estratégico con fines políticos y fiscales.
Lizzy Galbraith, economista política de Aberdeen Investment, lo resume así: “A pesar de la euforia de los mercados financieros tras la pausa de 90 días, la tasa arancelaria media de EE.UU. sobre el resto del mundo —y en particular sobre China— ha aumentado enormemente”. En su opinión, esto podría traducirse en “un riesgo de estanflación para la economía estadounidense y lastrar el crecimiento en otras regiones”. A su juicio, la recesión “sigue siendo un gran riesgo, quizá justo por debajo del 50%”.
El impacto en empresas y consumidores
Más allá de los gráficos de mercado, el entorno real para muchas empresas sigue siendo complejo. Algunas ya han tomado decisiones drásticas: cancelaciones de pedidos, recortes de plantilla y suspensión de inversiones. La visibilidad es baja, la confianza está debilitada y el entorno operativo se ha vuelto más sombrío.
Enguerrand Artaz, estratega de LFDE, incide en este punto: “Persisten las dudas sobre quién se beneficiará realmente de esta pausa de 90 días”, especialmente en el caso de Europa. Aunque la UE ha anunciado posibles represalias, aún no las ha aplicado. “Trump ha dejado claro que la pausa solo afecta a los países que no han tomado medidas de represalia”, recuerda Artaz, lo que deja abierta la puerta a nuevas fricciones.
Zanghieri, por su parte, añade que la reacción lógica de muchas empresas será la prudencia: “Esperar y ver qué pasa, posponiendo o cancelando los planes de inversión. Esto repercutirá negativamente en el crecimiento”.
Choque inflacionario y desconfianza en el dólar
El endurecimiento arancelario también debilita el papel tradicional del dólar y de los bonos del Tesoro como refugios seguros. Según Zanghieri, “las erráticas decisiones en los términos de intercambio han mermado el papel del dólar estadounidense como divisa refugio”. Algunos bancos centrales —especialmente en Asia— han comenzado a diversificar sus reservas y aumentar sus tenencias de oro. Aunque a corto plazo no hay alternativa clara a los bonos del Tesoro, este movimiento revela una grieta en el liderazgo financiero de EE.UU.
Para François Raynaud, gestor de multiactivos en Edmond de Rothschild AM, esta ofensiva tiene también un trasfondo fiscal y estratégico. “La justificación del presidente para subir los aranceles parece ser ahora financiar los recortes fiscales prometidos y contrarrestar el poder chino”, explica. Además, apunta a una posible intención de renegociar las reglas del sistema monetario internacional con un dólar más débil.
Pekín, excluido de la tregua, ha respondido con aranceles recíprocos y ha prometido mantener su postura. “Trump claramente está intentando forzar a China a negociar, pero ellos se comprometen a luchar hasta el final”, advierte Josh Gilbert, analista de mercados de eToro. En este contexto, la amenaza de nuevas rondas de represalias sigue muy presente. Galbraith señala que “si Trump considera que las negociaciones no van bien, podría volver a imponer aranceles incluso antes de los 90 días”.
¿Rebote o simple pausa?
Los mercados han reaccionado con entusiasmo a la pausa, pero los expertos advierten que este efecto podría diluirse rápidamente. “Al dar este paso atrás, Trump muestra sus primeros defectos”, afirma Artaz. Y añade: “Todo hace pensar que los mercados se tomarán menos en serio sus próximos anuncios”, lo que podría reducir el impacto de sus futuras amenazas.
A corto plazo, esto refuerza a los activos de riesgo, pero también introduce un riesgo de sobreconfianza. “Es probable que se produzca un efecto de relajación en los próximos días, dada la naturaleza excepcionalmente violenta del rebote”, anticipa.
En definitiva, la tregua arancelaria de Trump ha sido, en parte, un alivio táctico para los mercados. Pero también ha revelado las grietas de una estrategia proteccionista que genera desconfianza, deteriora el crecimiento y afecta a la estabilidad financiera global. La pausa puede dar oxígeno al diálogo, pero el horizonte permanece lleno de interrogantes.
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