El BBVA ha reaccionado con rapidez tras el desenlace de su OPA fallida sobre Banco Sabadell, que apenas alcanzó una aceptación del 25,47 % entre los accionistas del banco catalán. Apenas unas horas después de conocerse el resultado, la entidad presidida por Carlos Torres Vila ha anunciado la reactivación inmediata de su plan de retribución al accionista, uno de los pilares estratégicos de su política financiera.
Según ha comunicado el banco a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el 31 de octubre dará comienzo una recompra de acciones por valor cercano a 1.000 millones de euros, dentro del programa pendiente de ejecución. Además, el 7 de noviembre abonará el mayor dividendo a cuenta de su historia: 0,32 euros por acción, lo que supondrá un desembolso total de unos 1.800 millones de euros.
Un dividendo histórico y totalmente en efectivo
El banco ha confirmado que el dividendo será íntegramente en metálico, sin recurrir a fórmulas de scrip dividend o dividendos flexibles, consolidando así su apuesta por una retribución puramente en efectivo, muy valorada por fondos institucionales y aseguradoras con participaciones significativas en su capital.
Este pago se enmarca en la estructura semestral tradicional de BBVA, complementando el dividendo de 0,41 euros por acción distribuido el pasado abril de 2025, correspondiente al ejercicio 2024. En aquella ocasión, el banco fijó como fecha de pago el 10 de abril, con una retención neta del 0,3321 euros por acción. En conjunto, ambos pagos elevan el dividendo total anual a 0,73 euros brutos por acción, un récord histórico para la entidad y una señal de su fortaleza financiera.
El dividendo a cuenta del ejercicio 2025 se abonará el 7 de noviembre, con fecha ex-dividendo el 5 de noviembre y fecha de registro el 6 de noviembre, según fuentes del propio banco. De esta manera, BBVA mantiene su política de pagos regulares y predecibles, un factor clave para retener a los inversores de perfil conservador, especialmente en un contexto de desaceleración económica y tipos de interés estables.
Recompras de acciones: una herramienta clave para reforzar la rentabilidad
A esta política de dividendos se suma la estrategia de recompras de acciones, destinada a mejorar la rentabilidad por acción (RPA) y reforzar la estructura de capital. El grupo mantiene un ratio CET1 fully loaded superior al 12,5 %, holgadamente por encima de los requisitos regulatorios del Banco Central Europeo (BCE).
El comunicado también adelanta que, una vez obtenga la autorización del BCE, BBVA pondrá en marcha una nueva recompra de acciones significativa, subrayando su capacidad para mantener una retribución atractiva y sostenible incluso en un entorno de desaceleración económica.
Estas operaciones de recompra no solo permiten mejorar los indicadores financieros por acción, sino que también refuerzan la confianza del mercado en la solidez de la entidad. En los últimos tres años, BBVA ha devuelto más de 7.000 millones de euros a sus accionistas entre dividendos y recompras, lo que lo sitúa entre los bancos europeos más rentables para el inversor a largo plazo.
La retribución como mensaje de fortaleza tras el fracaso de la OPA
El anuncio tiene también un claro componente estratégico: reafirmar la fortaleza y autonomía del banco tras el fracaso de la OPA sobre Sabadell.
El propio Carlos Torres Vila señaló en la nota que “BBVA sigue centrado en crear valor sostenible para sus accionistas”, dejando claro que el banco no necesita operaciones corporativas externas para continuar creciendo.
Para muchos analistas, la decisión de reactivar de inmediato la política de retribución busca compensar la decepción de algunos inversores que esperaban una segunda oferta sobre Sabadell y reforzar la narrativa de confianza y disciplina financiera.
Política de retribución alineada con los grandes bancos europeos
Con esta decisión, BBVA mantiene una estructura predecible y sólida, similar a la de entidades europeas como BNP Paribas, Intesa Sanpaolo o Banco Santander, que también retribuyen en dos tramos anuales. Su política establece destinar entre el 40 % y el 50 % del beneficio ordinario consolidado al pago de dividendos, garantizando así una relación estable entre resultados y remuneración al accionista.
El incremento del dividendo responde al crecimiento sostenido del beneficio ordinario, impulsado por la mejora del margen de intereses y una gestión eficiente de costes, especialmente en los tres principales mercados del grupo: México, España y Turquía.
Según analistas de Bankinter y Renta 4, este anuncio “lanza un mensaje de confianza al mercado y de normalización tras el intento de fusión con Sabadell”, ya que muestra la intención del banco de recompensar a sus accionistas y de volver a centrar la estrategia en la rentabilidad orgánica.
Una estrategia de largo plazo
Con un dividendo récord, un nuevo programa de recompras y una posición de solvencia sólida, BBVA busca mantener su atractivo ante inversores institucionales y minoristas.
El mensaje es claro: la entidad mantiene su compromiso con una retribución predecible, sólida y alineada con la creación de valor a largo plazo, incluso en un entorno incierto para la banca europea.
De este modo, BBVA da por cerrada su etapa más intensa en el terreno corporativo reciente, dejando atrás la frustrada integración con Sabadell y volviendo a su hoja de ruta original: crecimiento rentable, eficiencia operativa y remuneración competitiva.
🎯 BBVA reactiva su plan de dividendos y recompra de acciones tras el fracaso de la OPA sobre Sabadell, en tiempodeinversion.com



