El oro bate récords y supera los 4.000 dólares por onza: el gran refugio ante la crisis mundial.- El oro ha vuelto a demostrar por qué sigue siendo el activo refugio por excelencia. En una jornada marcada por la crisis política en Francia, el cierre del Gobierno en Estados Unidos y la creciente incertidumbre económica global, el metal precioso ha alcanzado un nuevo máximo histórico, superando los 4.000 dólares por onza en los futuros de diciembre, una cifra sin precedentes.
Según los datos de mercado, el oro cotiza en torno a los 4.040 dólares por onza, con una subida del 1,15%, lo que sitúa su revalorización anual por encima del 50%, su mejor desempeño desde 1979. El movimiento refleja un traslado masivo del capital hacia activos considerados seguros, impulsado por la falta de referencias económicas y el nerviosismo político a escala mundial.
El caos político y el cierre del Gobierno estadounidense disparan la demanda de refugio
La escalada del oro tiene un origen claro: el bloqueo institucional en las principales potencias económicas. En Estados Unidos, el Gobierno de Donald Trump sigue parcialmente cerrado ante la falta de acuerdo presupuestario entre republicanos y demócratas, lo que ha provocado la suspensión de miles de funcionarios y la paralización de la publicación de datos macroeconómicos clave, como el informe de empleo de septiembre o la balanza de pagos.
El temor de los mercados es que, si el cierre se prolonga, se pierdan también los datos de inflación, dejando a la Reserva Federal (Fed) sin referencias esenciales para su próxima reunión de política monetaria. La falta de visibilidad macroeconómica se traduce en un entorno de “trading a ciegas”, en el que los inversores buscan activos que preserven valor en contextos de volatilidad.
A ello se suma el caos político en Francia, donde el presidente Emmanuel Macron ha dado de plazo hasta este miércoles al primer ministro en funciones, Sébastien Lecornu, para formar un Gobierno estable. En caso contrario, se abriría la puerta a nuevas elecciones legislativas, en un país que representa la segunda mayor economía de la eurozona.
La situación en Japón, donde el reciente cambio de Gobierno ha añadido más incertidumbre a los mercados asiáticos, y las compras masivas de oro por parte de China —que busca diversificar sus reservas y reducir su exposición al dólar— han actuado como catalizadores adicionales de la subida.
Los analistas elevan previsiones: “El techo aún está lejos”
Pese al vertiginoso ascenso, las grandes firmas de inversión creen que el oro aún no ha tocado techo. Goldman Sachs, tradicional defensora del metal, ha elevado su previsión hasta los 4.900 dólares por onza para diciembre de 2026, 600 dólares más que en su estimación anterior.
Desde Invesco Asset Management, David Chao, estratega global, recomienda mantener exposición al oro “a pesar de su alto precio, como cobertura frente al dólar y ante futuras crisis financieras”. Por su parte, el fundador de Citadel, Ken Griffin, advierte que el hecho de que los inversores vean el oro como un activo más seguro que el dólar es “realmente preocupante”. Según el gestor, el mundo está asistiendo a una “inflación sustancial de los activos fuera del dólar”, fruto del intento de desdolarizar carteras y reducir riesgos geopolíticos.
Los bancos de inversión coinciden en la tendencia alcista. Bank of America elevó semanas atrás su precio objetivo del oro hasta los 4.000 dólares, citando la presión inflacionaria derivada de los aranceles, las tensiones geopolíticas globales y el déficit estructural de Estados Unidos. En la misma línea, Deutsche Bank apunta a la fortaleza de la demanda oficial y la debilidad del billete verde, mientras Julius Baer destaca el efecto de los futuros recortes de tipos de la Fed como impulso adicional para los metales preciosos.
China y los bancos centrales alimentan el rally del oro
Uno de los grandes motores de la revalorización del oro ha sido la actividad de los bancos centrales, especialmente en mercados emergentes. Según los datos recopilados por La Información Económica, la compra neta de oro por parte de los bancos centrales se ha disparado en 2025, con China, India y Turquía a la cabeza.
El director de Análisis de Renta Variable de Singular Bank, Nicolás López, explica que “el oro es uno de los activos con mayor revalorización en los últimos meses, impulsado por los bancos centrales que buscan reducir el peso del dólar en sus reservas”. El director de Inversiones de Mutualidad de la Abogacía, Pedro del Pozo, coincide: “Los metales preciosos están viviendo un auténtico boom. Reflejan el miedo a la guerra arancelaria, al conflicto de Ucrania y a la tensión en Oriente Medio”.
Una tendencia que recuerda a los años 70
La comparación con la década de los setenta no es casual. El legendario inversor Ray Dalio ve paralelismos claros entre el actual contexto y aquel periodo marcado por la inflación, los conflictos geopolíticos y la debilidad del dólar. Según Dalio, “el oro es un excelente diversificador en cartera. En una asignación estratégica, debería representar cerca del 15%”.
En lo que va de año, el metal dorado acumula una revalorización del 49%, impulsado por la debilidad del dólar, la compra institucional y el incremento de la incertidumbre política global. Solo en septiembre, el precio subió casi un 12%, y se encamina a cerrar su mejor ejercicio en más de cuatro décadas.
La fiebre del refugio alcanza también a la plata y el bitcoin
El auge del oro ha arrastrado también a otros activos refugio. La plata sube un 61% en lo que va de año, y el bitcoin avanza más de un 30%, impulsado por lo que algunos analistas denominan “la operación devaluación”, una respuesta a la pérdida de confianza en el dólar estadounidense y la política fiscal errática de Washington.
Aunque los expertos advierten de que la volatilidad seguirá siendo alta, la tendencia de fondo parece clara: los inversores buscan refugios tangibles y descentralizados en un mundo cada vez más incierto.
Un símbolo del nuevo orden financiero
El hito de los 4.000 dólares por onza no es solo una cifra psicológica: es un símbolo del cambio estructural en los mercados globales. En un entorno de déficits crónicos, tensiones comerciales y pérdida de confianza en las divisas tradicionales, el oro vuelve a ocupar un papel protagonista en las estrategias de inversión de gobiernos, instituciones y particulares.
Como concluye Pedro del Pozo, “el oro va a seguir en zona de máximos durante un cierto tiempo. No solo como activo refugio, sino como expresión del miedo y del reajuste de poder económico global”.
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