El carácter esencial de muchos activos inmobiliarios, como los residenciales (todo el mundo necesita un lugar donde vivir), los sanitarios (todo el mundo tiene que acudir al médico en algún momento) o los centros de datos (todo el mundo se comunica digitalmente) es una de las razones por las que los inversores de estos activos han estado históricamente protegidos de la inflación.



