El autor reivindica la educación financiera básica desde el colegio a partir de una anécdota con sus hijos sobre “fabricar dinero para que no haya pobres”. Tras casi tres décadas asesorando a familias y empresarios, defiende que el riesgo no se elimina, se gestiona, y que en un entorno saturado de información e inteligencia artificial es más importante que nunca comprender conceptos como inflación, deuda, liquidez o volatilidad.