Los precios de la energía, que representan aproximadamente la mitad de la tasa de inflación récord de diciembre, suponen un importante riesgo alcista para la inflación. De cara al futuro, existen otros factores alcistas. La recuperación continuará después de la mala racha invernal inducida por Ómicron, y la demanda seguirá siendo fuerte. Sin embargo, la transición ecológica probablemente limitará la inversión en energía fósil, por lo que la limitación de la oferta mantendrá los precios altos. Además, las energías renovables aún no son capaces de aumentar el suministro de energía a los niveles necesarios para garantizar satisfacer la demanda. En un reciente discurso, Schnabel, miembro del Consejo de Gobierno (CG), dejó claro que el BCE es bastante consciente de esta cuestión. Por eso, espera que la energía contribuya a la inflación anual en mayor medida que los 0,3 puntos porcentuales desde la fundación de la Unión Económica y Monetaria (UEM) y concluye que la transición energética «plantea riesgos al alza medibles para nuestra proyección de base de la inflación a medio plazo».
El segundo factor que favorece una mayor inflación de los precios de la energía es la geopolítica, que amplifica los efectos de la transición ecológica. El gas es un importante parche en el camino hacia la neutralidad climática. Tiene un peso del 20% en el IPCA energético. Los precios futuros actuales sugieren que el precio del gas bajará casi un 50% en un año. Sin embargo, aparte de los efectos meteorológicos, el aumento de las tensiones geopolíticas y, en particular, las tensiones entre Rusia y Ucrania pueden mantener los precios del gas en niveles elevados o incluso aumentarlos.
La presión de los precios subyacentes aún no cede
Dejando a un lado la cuestión energética, los precios subyacentes siguen generando una fuerte presión por su tendencia al alza, lo que genera un problema para los consumidores. Esta presión de los precios subyacentes conlleva que la situación actual sea tan especial es que se está produciendo un aumento generalizado de los precios, y no sólo concentrado en los sectores sensibles a la Covid.

Dada esta presión sobre los precios, el BCE ha ajustado al alza sus perspectivas de inflación y, en su proyección de diciembre, sitúa la inflación anual en el 3,2% en 2022 (frente al 1,7% de septiembre). La inflación subyacente se situará en una media del 1,9% (frente al 1,4% de septiembre), acercándose así al objetivo a medio plazo. No obstante, todavía existen riesgos al alza para la inflación.
Martin Wolburg, Economista Senior, Generali Investments Partners












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