Teniendo en cuenta las primeras subidas de tipos de otros grandes bancos centrales, así como algunas señales del BCE de endurecimiento de su política monetaria (interrupción de las compras netas en el marco del programa PEPP) es posible que este movimiento muestre que los mercados ya descuentan una subida de tipos para finales de este año.
En este sentido, habrá que estar atentos a la inflación. No obstante, ésta se mide por la variación de los precios a lo largo de 12 meses y, dado que aumentó rápidamente en el segundo trimestre del 2021, la verdadera prueba de fuego será ver si la inflación es transitoria o no el próximo trimestre. Los elementos clave a vigilar serán los riesgos geopolíticos en el contexto del aumento de los precios de la energía, así como los cuellos de botella en la cadena de suministro, que están empezando a despejarse.
El entorno político menos estable en España también podría influir en la evolución de las primas de riesgo. Aunque la frágil coalición gobernante está funcionando, al menos en lo que respecta a la aprobación de los Presupuestos de 2021 y 2022, los riesgos pueden reaparecer ahora que las duras negociaciones sobre las reformas económicas estructurales vuelven a estar en la agenda.
Evolución de la deuda española

Además, la decisiva actuación del BCE y la sólida confianza de los inversores en España han garantizado al Gobierno un fácil acceso a la financiación en el mercado de bonos, mientras que las tenencias de deuda pública española por parte de no residentes se mantienen estables.
El fin de las compras netas de deuda del BCE no debería complicar los objetivos de financiación del Tesoro para 2022. El endurecimiento gradual de la política monetaria global se produce en el contexto de una rápida recuperación de los ingresos públicos de España, lo que ayudará a corregir el déficit presupuestario.
Además, el programa de financiación para 2022 está basado en un escenario prudente. Los Presupuestos de 2022 también contemplan una reducción del déficit público comparable a la de otros países de la UE. España tiene previsto en 2022 mantener el volumen de emisiones netas de bonos del año pasado y reducir un 10% las emisiones brutas debido a las menores amortizaciones, y seguirá siendo totalmente manejable.

Con todo ello, prevemos que la relación entre la deuda y el PIB comience a reducirse gradualmente, bajando al 116% en 2022, gracias a una probable recuperación económica este año.
Giulia Branz y Jakob Suwalski, analistas de calificaciones soberanas y del sector público de Scope Ratings











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