Hasta hace relativamente poco tiempo, el mundo de las criptomonedas y el blockchain formaba parte, exclusivamente, de la vida de grandes inversores, pero parece que están cambiando. A pesar de que muchas personas que se encuentran ajenas a todas las ventajas que ofrecen las NFT, cada día se evidencia más el creciente interés por la población general en este nuevo fenómeno que está revolucionando el mundo del arte. De hecho, el pasado mes de febrero, Ironhack, la escuela líder en formación de talento digital de forma intensiva, realizó una webinar sobre NFT a la que se conectaron un total de 1.080 participantes, lo que les ha llevado a analizar el éxito y los contras que hay detrás de los NFT.
El éxito de los NFT
En la actualidad, casi cualquier cosa es susceptible de ser compraba o vendida como un activo digital. Al igual que sucede con el arte en formato físico, música, fotografía… todo puede comercializarse. La verdadera aportación de la tecnología blockchain al mundo de la creación digital tiene que ver con el reconocimiento de la autoría y de una transacción en la que se identifica a un propietario. Aunque desde finales de los años 90 existen iniciativas para reconocer la propiedad de bienes digitales (siendo Creative Commons el principal exponente), es la capacidad de identificar de manera unívoca a un propietario la que ha dado lugar al nacimiento al mercado de compraventa de la posesión de activos digitales. Es la conocida fiebre de los NFT (Non-Fungible Tokens), una especie de certificado digital de autenticidad, nacidos en 2012, y que vivieron su gran momento en 2021, cuando las ventas sumaron más de 22.741 millones de euros según estimaciones de DappRadas, lo que supuso un aumento del 200% respecto a 2020.
El reciente interés por el mundo del arte ha sido un gran impulso para este crecimiento de activos no tangibles, puesto que, hasta ahora, el concepto del bien digital está ampliamente asociado al hecho de ser completamente replicable sin necesidad de transacciones económicas. En este sentido, es la tecnología blockchain la que lo cambia todo. El acto de vender algo mediante esta tecnología implica que la transacción es reconocida y que lo que se compra no es una copia, sino un bien original. Por tanto, la propiedad del bien digital se vuelve permanente y esa es la principal aportación de los NFT: cada NFT es único, no se puede replicar ni borrar y se asocia a un token que únicamente puede poseer una persona, es decir, no se compra una licencia o una reproducción, se compra el propio bien intangible. Lo que sí se puede es transferir, es decir, el dueño de un NFT puede, a su vez, revenderlo, lo que le permite obtener un beneficio con la revalorización.
Hasta ahora, las reproducciones de un bien digital eran indistinguibles entre sí y del original. Gracias a la tecnología NFT, se pueden crear activos digitales únicos, se puede digitalizar el valor de un bien y, como hay un mercado donde ese bien puede comprarse y venderse, además de digitalizarlo, le da liquidez.
Los NFT se crearon con el objetivo de dar propiedad al arte intangible y los artistas digitales han encontrado en ello una gran plataforma al mercado y a la visibilidad. Crear, vender y comprar NFT son tareas relativamente sencillas, ya que existen diferentes plataformas que permiten que cualquier artista digital pueda poner a la venta sus tokens, además de ofrecer a los compradores el registro permanente a la propiedad de la obra que adquieran mediante una firma digital. No sólo eso, sino que la tecnología blockchain y los smart-contracts permiten, por ejemplo, que un artista digital obtenga un ingreso monetario cada vez que se realiza un cambio en la propiedad de su bien, cosa que no ocurre fuera de lo digital. El mundo del arte está cambiando y este tipo de obras pueden llegar a costar millones. Una muestra de ello es la obra digital ‘The Merge’ del artista Pak que fue vendida por la cifra más alta de la historia de los NFT: 91.8 millones de dólares.
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