Según el Observatorio Inmobiliario del segundo semestre de BBVA, la venta de viviendas sufrirá una ligera contracción en 2023, pese a lo cual el nivel de transacciones seguirá siendo elevado, mientras que la iniciación de nuevas promociones se estancará y el precio bajará en torno a un 2,4 %. A pesar de que la economía sufrirá una desaceleración mayor que la esperada hace unos meses, el informe señala que el exceso de ahorro acumulado por los hogares durante la pandemia, 129.000 millones, contribuirá a sostener el consumo y la inversión.
También indica que la subida de tipos se da en un contexto de menor carga financiera de las familias que en la crisis inmobiliaria de 2008 y que la composición de la cartera hipotecaria, con préstamos más antiguos y con mayor proporción de créditos a tipo fijo, reducirá el impacto de la subida de las tasas de interés.
Ante un previsible endurecimiento de las condiciones crediticias, la entidad cree que los hogares podrían estar adelantando sus decisiones de compra de vivienda en los últimos meses y que esto explicaría que tras la desaceleración de mayo y junio en julio y agosto aumentaran las compras.
En los ocho primeros meses de 2022,la venta de viviendas registró un incremento interanual del 12,7 %, empujada en buena medida por las operaciones de extranjeros especialmente en Canarias, la Comunidad Valenciana y Baleares, donde el banco considera que «podría vislumbrarse alguna tensión» en los precios.
Por su parte, los visados de vivienda de obra nueva aumentaron un 0,2 %, un avance que vuelve a ser muy inferior al de las ventas que el informe atribuye a la incertidumbre en torno a la regulación del mercado inmobiliario y la escasez de suelo desarrollado en zonas de interés de los compradores, junto con la falta y encarecimiento de materiales de construcción, que podrían estar retrasado algunos proyectos y, por tanto, ralentizando la recuperación.











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