La nueva era Trump: Claves Económicas 2025. Por Pedro Pérez, Anta AM.- El Congreso de los EE.UU. certificaba el primer martes del año la Victoria de Donald Trump, confirmando su regreso al poder el próximo 20 de enero. Dada la expectación levantada por su segundo mandato conviene explicar quién va a estar al cargo de la política económica americana en los próximos cuatro años para entender un poco la trayectoria más probable de las medidas que se puedan implementar. A continuación, detallamos los cuatro personajes más importantes del equipo económico de la Casa Blanca.
Secretario del Tesoro: Scott Bessent Excelente nombramiento, “super marketfriendly”, Bessent tiene una larga carrera profesional en macro hedge funds desde inicios de los 1990s. Las líneas maestras de su visión para EE. UU., al que llama plan 3-3-3 se definen como: 1) reducción del déficit público al 3% del PIB para el 2028, 2) obtener un crecimiento sostenido del 3% a través de un programa de desregulación y tradicionales políticas de oferta y 3) incremento de la producción energética en 3 millones de barriles diarios (equivalentes). Básicamente, música para los oídos de un establishment de Wall Street preocupado por los elevados déficits y la trayectoria de deuda en los próximos 10 años.
Secretario de Comercio: Howard Lutnick Un tipo duro de la parte menos patricia de Wall Street: el interdealer brokerage. Presidente y accionista mayoritario del grupo Cantor Fitzgerald/BGC, Lutnick es muy cercano a Trump, un hombre con fama de brillante, pero conflictivo. De él dependerán las políticas comerciales y muchas de las políticas de desregulación de la actividad económica que anhela la base del partido.
Representante de Comercio Exterior: Jamieson Greer El cargo más importante en el comercio exterior americano, su mandato es definir y aplicar la política comercial americana. Greer es un joven y respetado abogado especialista en derecho comercial internacional. Se le reconoce como protegido de uno de los hombres más influyentes en la política comercial americana desde la administración Reagan, Robert Lighthizer. Es uno de los mayores defensores de la política de “desacoplamiento estratégico” con respecto a China. Esta última propone una drástica reducción de los flujos comerciales (reducción de la dependencia comercial) y una postura en general más agresiva hacia el gigante asiático en todos los ámbitos, incluido el militar. Greer incluso ha sugerido en el pasado quitar a China el estatus de “nación más favorecida” en la WTO1
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Es bastante probable que la dupla LutnickGreer proponga políticas comerciales agresivas, no sólo contra China sino también contra la UE, lo cual tendrá su contrapunto en Scott Bessent, más inclinado a usar los aranceles como arma de negociación que a agresivas guerras comerciales. Esperamos acuerdos bilaterales limitados con la UE, Canadá y México, con restringido impacto arancelario e inflacionario. China es otro cantar. Aunque nosotros somos relativamente escépticos sobre el impacto inflacionario a medio plazo de una subida generalizada de los aranceles, es evidente que todo depende de la magnitud y duración de una potencial guerra comercial. China además tiene la opción de promover una rápida devaluación del yuan chino, como ya ha hecho en el pasado, aunque la debilidad de la demanda doméstica hace que este tipo de políticas sean mucho más caras y complicadas de aplicar que hace 10 años. De momento, nuestro escenario base es el de un aumento moderado y relativamente específico de los aranceles, con políticas de limitación de transferencias de tecnología todavía más agresivas que las que ya ha aplicado la administración Biden. Por ahora, no vemos un shock estanflacionario de magnitud significativa.
El desafío más importante al que se enfrenta la economía americana es el déficit fiscal. Fue, desde luego, un tema fundamental durante la campaña electoral y creemos que será la clave del desempeño de los mercados globales en los próximos dos años. Las expectativas preelectorales asumían un deterioro del déficit con Trump. La mayoría de los analistas se fijaban únicamente en la propuesta de campaña de reinstaurar, al menos parcialmente, las bajadas de impuestos del TCJA2 que expiran a finales de 2025. Sin embargo, si la nueva administración consigue que el Congreso y el Senado controlen el crecimiento desmedido del gasto y una reducción del tamaño del estado, la deuda pública americana añadiría un impulso aún más potente a los activos norteamericanos. Se está poniendo mucho énfasis en la relación de Trump con Elon Musk. Poca gente toma en serio al DOGE, departamento de eficiencia gubernamental por sus siglas en inglés, con Musk y Vivek Ramaswami como guerreros antigasto. Puede que no sea un departamento, ni que tenga funciones ejecutivas, pero como el reciente incidente en el que Trump consiguió bloquear a ultimísima hora el acuerdo de consenso en el congreso saliente para evitar el cierre de la administración federal, la influencia de Musk es elevada y el contexto político favorable a políticas de ajuste.
El problema es que la situación es compleja. En ausencia de medidas de ajuste, el CBO, organismo independiente de responsabilidad fiscal del congreso, estima que los déficits se mantengan cercanos a, o por encima del 6% del PIB hasta el año 2034, con la deuda pública superando el 120% del PIB ese año.
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Informe elaborado por Pedro Perez, director de renta fija y análisis macro de Anta AM
🎯 La nueva era Trump: Claves Económicas 2025. Por Pedro Pérez, Anta AM, en tiempodeinversion.com












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