Trump produce titulares impactantes casi a diario. En un año escaso, hemos leído toda clase de mensajes, a menudo histriónicos, a veces contradictorios, sobre Palestina, Irán, China, Europa, Venezuela, México, Cuba, Groenlandia, además de inmigración, impuestos, aranceles, industria, tipos de interés … y esta lista está lejos de ser completa.
Por otra parte, la economía de EEUU sigue produciendo datos económicos que muestran gran fortaleza, a la vez que la confianza de los consumidores está en mínimos de una década.
A continuación, repasamos cinco “temas” que pensamos, son los más afectados por esta política disparatada en muchos aspectos, pero exitosa en lo económico, al menos por ahora:
Incertidumbre: Todo parece afectado: geopolítica, defensa, instituciones, comercio, tecnología…. y el gran beneficiario es el oro, seguido de la plata, más recientemente. Cuando inversores y bancos centrales buscan activos refugio para aislarse de tantos riesgos, el dólar no parece la mejor opción. En cambio, los metales preciosos protegen de riesgos crediticios, a la vez que de la inflación y de posibles decisiones nocivas de Trump. Además, el apetito por financiar el déficit de EEUU mediante compras de bonos del tesoro, claramente disminuye ante tanto “ataque” de Trump a sus antiguos aliados, además de sus teóricos adversarios.
Proteccionismo: Los famosos aranceles se establecieron sobre la base del déficit comercial bilateral de cada país con EEUU. Obviamente, una depreciación importante del dólar hace el mismo efecto que los aranceles y permite que los verdaderos aranceles sean menores. Si a esto añadimos la preferencia manifestada por EEUU por un dólar más débil, no es sorprendente el fortísimo movimiento a la baja de 2025 y lo que llevamos de 2026. Otros dos efectos colaterales son: generar un salto en precios, pero sin desanclar las expectativas de inflación; y una cierta merma del crecimiento. Esto último, sin embargo, se ha difuminado en el contexto de una economía vital, con un impulso muy importante de la inversión en bienes de equipo, en gran medida, vinculada a la IA.
Política fiscal (y monetaria): La política fiscal expansiva es, potencialmente, inflacionista. Sin embargo, favorece el crecimiento económico. Al mismo tiempo, es negativa para la deuda y el déficit. Por tanto, este elemento es negativo para los bonos americanos. Aunque la política monetaria debería estar aislada de la influencia del ejecutivo, Trump es quien nombrará al siguiente presidente de la FED y, sin duda, continuará presionándole para que baje tipos. Esto último es malo para la prima de riesgo temporal en la curva americana.
Europa: Desde la exigencia explícita de aumentar la aportación militar a los miembros de la OTAN, hasta la posible (aunque disparatada) invasión militar de Groenlandia, han provocado que Europa se ponga en marcha y se una. Se ha disparado el gasto militar, se han buscado nuevos socios comerciales y se respira una necesidad de que Europa se haga más compacta y más fuerte. Todo esto potencia el crecimiento europeo, aunque es negativo para los déficits públicos. Sin embargo, las constantes noticias positivas de crecimiento y empleo en Europa, y la creciente cohesión que se percibe en la UE, favorece los bonos de países “periféricos”, los cuales pagan una prima interesante sobre Alemania.
China: Uno de los grandes objetivos de Trump es evitar que China pueda llegar a “discutirle” a EEUU la hegemonía mundial de la que goza ahora a casi todos los niveles. Para ello, quiere proteger sus tecnologías, sus empresas, sus trabajadores y, muy especialmente, su superioridad militar.
Resumiendo, en una primera lectura la política de Trump es: buena para la renta variable y metales preciosos y mala para USD y bonos. Profundizando en lo anterior y añadiendo otros elementos distintos de Trump y pensando en las valoraciones, recomendamos al inversor:
Apostar por:
- Acciones small y mid cap de EEUU, de la Eurozona, y de países emergentes
- Metales preciosos, especialmente oro y plata
- Bonos de gobierno de Francia, Italia y España, cuyos precios son atractivos, pues reflejan unos tipos reales históricamente altos
Mantener posiciones reducidas o cortas en:
- Dólar contra Euro y divisas emergentes
- Bono de EEUU
Es un entorno particularmente complejo, pero, a efectos de las inversiones, los riesgos y oportunidades están bastante claros, de manera que los inversores pueden continuar tomando sus decisiones de manera racional y ordenada, al margen de las tensiones sociales, los escándalos mediáticos e incluso algo de simple miedo. ¡Suerte pare el 2026!
✅ Santiago Churruca (iCapital): La política de Trump y cómo afecta a sus inversiones, en tiempodeinversion.com










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