- El Banco Nacional de Hungría (Magyar Nemzeti Bank) ha aumentado sus reservas de oro desde 31,5 a 94,5 toneladas durante el pasado mes de marzo, como continuación de una estrategia que comenzó en 2018.
- Ese año, Hungría decidió aumentar sus reservas desde las 3,1 toneladas a 31,5, multiplicando por diez las reservas de oro que tenía en esos momentos.
En un comunicado señala que “a lo largo de la historia, el oro ha desempeñado diversas funciones en los diferentes sistemas financieros. Aunque desde el punto de vista de la política monetaria el metal ha perdido relevancia desde la década de los 70 del pasado siglo, su papel como activo tradicional de reserva ha seguido siendo fundamental desde entonces”.
Una de las claves de esta importancia que desde el Banco Nacional de Hungría conceden al oro es el hecho de que no comporte riesgo de crédito o de contraparte, lo que lo convierte en uno de los activos de reserva fundamentales, junto con los bonos del tesoro.
En cuanto a las razones que han llevado al Banco Nacional de Hungría a triplicar sus reservas de oro en marzo, se encuentran: “la gestión de los nuevos riesgos que han surgido como consecuencia de la pandemia de coronavirus también ha tenido un papel fundamental en la decisión. La subida de la deuda gubernamental o del riesgo de inflación también ha incrementado la relevancia del oro como activo refugio y depósito de valor en nuestra estrategia nacional”.
Las reservas de oro per cápita se incrementaron desde 0,1 onzas hasta 0,31 onzas, indica el banco. Este índice convierte a Hungría en el mayor poseedor de reservas en la región del centro y el este de Europa.
En España, el Banco de España mantiene en su activo del balance 9,054 millones de onzas de oro fino, unas tenencias que han permanecido constantes en los últimos cuatro años, pero cuyo valor se ha ido revalorizando de forma constante, hasta contar con una tasación de mercado a cierre de 2020 de 13.978 millones de euros.
Desde que estalló la crisis del coronavirus, el oro ha experimentado una revalorización de entorno al 7%, hasta situarse en 1.473 euros por onza, si bien el pasado verano llegaba a alcanzar los 1.700 euros, lo que implicó un alza superior al 23% con respecto al inicio del estado de alarma en España. Desde 2016, ha elevado su valor en más de un 50%.
El Banco de España dejó de vender oro en el verano de 2007, hasta dejar las reservas en 9,1 millones de onzas (283 toneladas). Este metal precioso es un valor refugio en épocas de crisis, especialmente en momentos en los que la incertidumbre se cierne sobre los mercados internacionales y las dudas afectan a la valoración de la deuda soberana de los países.
La cifra de oro que el Banco de España guarda en sus cámaras permanece inalterada desde julio de 2007, cuando la institución realizó la última de sus ventas. En un plazo de poco más de dos años, desde mayo de 2005, la institución entonces dirigida por Miguel Ángel Fernández Ordóñez procedió a colocar en los mercados unos 7,7 millones de onzas de oro.











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