La pandemia de Covid-19 ha supuesto un desafío en muchos niveles, tanto en los ámbitos económico y social como en el de atención sanitaria. Desde la perspectiva de la inversión en pequeña capitalización, también han pasado a primer plano una serie de tendencias que tendrán implicaciones a más largo plazo para las empresas. Estas tendencias presentan tanto riesgos como oportunidades.
Los fuertes se vuelven más fuertes, los débiles, más débiles
A medida que avanzaba la pandemia, se manifestó una recuperación en forma de «K» a escala corporativa. Por una parte, se produjo una clara tendencia de empresas fuertes que mejoraron sus posiciones competitivas en términos relativos. Muchas pudieron seguir centradas en garantizar un crecimiento a más largo plazo. Algunas lo hicieron de manera orgánica, a través de inversiones continuas en proyectos a largo plazo. Otras eligieron la ruta inorgánica, comprando empresas que estaban pasando apuros durante los momentos críticos que vivieron los mercados. Por otra parte, la pandemia dejó al descubierto aquellas empresas con modelos de negocio más débiles y balances frágiles. Los equipos directivos empezaron a preocuparse por cuestiones a corto plazo, como garantizar una financiación suficiente o hacer frente a los desafíos inmediatos del mercado. Muchos fracasaron.
Las tendencias anteriores aceleran el ritmo
Varias tendencias que eran evidentes antes de la aparición del Covid-19 también se aceleraron. Entre ellas, el segmento minorista pasó de la esfera física a la esfera virtual, ya que los compradores se vieron obligados a permanecer en los hogares durante los confinamientos. Asimismo, con millones de personas trabajando desde casa y realizando actividades diarias en línea, la digitalización de una gran cantidad de mercados finales aumentó rápidamente. De forma paralela, como muchas empresas se esforzaron por limitar la interacción humana en el lugar de trabajo, el nivel de automatización en los procesos de fabricación se aceleró.
¿Cuál es la situación en la práctica?

Es un mundo digital
Otra tendencia fue el inexorable aumento de la digitalización. La pandemia hizo que numerosos empleados cambiaran la oficina por el hogar. Sin embargo, no se trató solo de un cambio de ubicación: también modificó la forma en que las personas trabajaban. A fin de cuentas, ¿cuántas reuniones realizamos de forma remota gracias a las aplicaciones de video? Todo ello fue posible gracias a la digitalización.
Un negocio de este sector es Reply, una empresa italiana de servicios en el sector de las tecnologías de la información que ofrece soluciones innovadoras en ciberseguridad, Internet de las cosas o inteligencia de datos. La empresa opera un servicio altamente eficiente y flexible a través de una red de unas 150 empresas. Esta flexibilidad fue vital durante el Covid-19. Para el sector en general, la dirección de cara a futuro es clara. Creemos que muchas de estas empresas de pequeña capitalización innovadoras ayudarán a impulsar esta revolución digital.
Una apuesta por la automatización
Como hemos señalado, se produjo un marcado movimiento en el segmento minorista de lo físico a lo virtual a medida que se decretaban los confinamientos. La demanda de bienes era extremadamente elevada, en un momento en que el contacto humano dentro de las instalaciones estaba restringido. La automatización en la fabricación de almacenes ayudó a subsanar esa deficiencia.

Conclusiones
La pandemia nos ha afectado a todos. La forma en que vivimos y trabajamos ha cambiado irrevocablemente. También hemos asistido a cambios marcados en el panorama de las inversiones. Determinadas tendencias, desde la automatización hasta la digitalización, se han acelerado. Creemos que esto continuará y que estas tendencias podrán generar potentes oportunidades de inversión en el segmento de pequeña capitalización en los próximos años.
Andrew Paisley, Investment Director, Aberdeen Standard Investments











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