El saldo vivo del crédito hipotecario en España declarado por las entidades de crédito a junio de 2021 ascendió a 630.910 millones de euros, unos 7.000 millones menos que el saldo registrado un año antes, un 1,1% menos en términos relativos, según los datos del Banco de España recopilados por la Asociación Hipotecaria Española (AHE).
La asociación atribuye esta evolución fundamentalmente al epígrafe de bancos y cajas, que reflejaron un descenso interanual del 1,4% ensu balance, pese a moderarse la caída, pues las cooperativas de crédito registraron un incremento neto del saldo de un 2,0%, tras varios años en negativo.
En cuanto al saldo en vigor de las exposiciones para adquisición de vivienda, que suponen en torno a un 75% del saldo total, la AHE destaca que en el primer semestre las nuevas originaciones habrían compensado, por primera vez en una década, la caída vegetativa del saldo que tiene lugar por la vía de las amortizaciones.
Atendiendo al mecanismo de financiación empleado, la AHE observa la pérdida de dinamismo de las cédulas hipotecarias, principal recurso de financiación de las carteras hipotecarias con doble recurso para el acreedor, que a lo largo de los últimos 12 meses han disminuido un 6,7% su saldo en balance, desde los 229.415 millones de junio de 2020 hasta los 214.065 millones de euros actuales.
También los activos hipotecarios titulizados habrían experimentado una significativa caída, que se traduce en un saldo de emisiones en circulación un 14,5% menos que los casi 95.000 millones de euros correspondientes a junio de 2020.
Por su parte, otro de los recursos de financiación minorista para las entidades, los depósitos del sector privado residente, ha continuado registrando crecimientos estables desde 2018, apoyado también por el fenómeno de la banca electrónica.
Los datos recogidos por la AHE muestran que las nuevas originaciones vienen presentando tasas de actividad positivas desde mediados del año 2020, situándose en el primer semestre de este año el volumen formalizado apenas por debajo de los 30.000 millones de euros, un 60% más de lo que se declaró en la primera parte de 2020.
«La mejora de las perspectivas económicas dentro de un contexto de condiciones de financiación muy favorables, podrían haber animado a esa parte del mercado con empleos más estables a acceder al mercado por primera vez o bien, a aquellos que ya tenían previamente una vivienda a buscar un nuevo hogar donde satisfacer sus necesidades actuales», señala.








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