La jubilación: planifique bien su edad de oro.

por | 25 Jun 2020

La jubilación: planifique bien su edad de oro

“Me preocupa el futuro, es donde voy a pasar el resto de mi vida”. Woody Allen.

Hace unos años, mientras reponía fuerzas sentado a la mesa de un albergue junto con otros peregrinos del Camino de Santiago, y tras los lógicos momentos de bromas y risas, alguien dejó caer una pregunta de esas que te hacen reflexionar: “¿qué es para cada uno de nosotros la vida?”. A veces, la propia dureza del camino, la belleza del paisaje, los momentos de silencio, e incluso los “desiertos de existencia” que nos toca atravesar en algún instante, hacen que uno llegue a hacerse una pregunta tan transcendental como esta.

Tras escuchar a cada uno de aquellos amigos, yo les dije que para mí la vida es un verdadero regalo.

Ya de regreso a mi trabajo diario, y escuchando una conferencia sobre inversiones en el sector salud, recordé aquella jornada por tierras gallegas. Y, al hacerlo, caí en la cuenta de que si la esperanza de vida se va alargando en nuestra sociedad –como consecuencia de un mayor hábito de vida saludable entre los españoles o del aumento del gasto sanitario tanto en tratamientos preventivos como curativos–, o tomábamos conciencia de ello, o lo que yo creía que era un regalo podría, en las últimas etapas de nuestra vida y coincidiendo con la vejez, convertirse en un verdadero suplicio.

Según una información elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la esperanza de vida en el año 1920 era de tan solo 40,2 años para los hombres y de 42,1 años en el caso de las mujeres españolas. Casi cien años después hemos pasado a una esperanza media de vida por encima de 80 años tanto para hombres como para mujeres. Y según el propio INE, en base a unas tablas de simulación elaboradas por el instituto, la esperanza media de vida en nuestro país dentro de unos 40 años podría pasar a situarse en torno a los 90 años.

Todo apunta, por tanto, a que vamos a vivir más –con la esperanza de vivir mejor– y, en consecuencia, esto debería hacer que nos replanteáramos muchas percepciones, quizás equivocadas, en temas sociales, económicos, laborales e incluso personales, teniendo que ajustarlas a una nueva realidad. Habrá que ajustarlas, por ejemplo, al hecho de que viviremos más tiempo y, por lo tanto, tendremos que trabajar más años; a la vez que sería muy conveniente planificar cuanto antes nuestros ahorros e inversiones, adaptando dicha planificación a esa nueva realidad si no queremos que ese regalo, en forma de mayor longevidad, termine por convertirse en un verdadero calvario. Porque, en esa “edad de oro”, lo que deberíamos tener –si la salud nos acompaña– es tranquilidad y estabilidad financiera para disfrutarla con absoluta plenitud.

Sin embargo, en nuestro país aún no tenemos ese hábito tan saludable de planificar adecuadamente nuestras finanzas presentes y futuras. Tampoco ayuda, en mi humilde opinión, el hecho de que se vuelva a gravar con más impuestos los posibles beneficios que obtengamos con nuestros ahorros. No olvidemos que éstos son fruto de otros ingresos, rentas, incrementos patrimoniales, etc, que fueron en su día gravados impositivamente. En este sentido, no cuidar ni incentivar el ahorro en un país como el nuestro, donde existe déficit del mismo, es una gran equivocación.

A pesar de todo, es cierto que si hay muchos conciudadanos a los que, como le sucede a Woody Allen,  les preocupa su futuro y tratan de planificarlo. Y ya sabemos que donde nace una necesidad, también surge una oportunidad de negocio… una oportunidad que muchas entidades financieras tratan de explotar a través de campañas comerciales agresivas a través de la captación de dinero en planes de pensiones.

Como, desde que di mis primeros pasos como analista y asesor financiero, mi compromiso ha sido tratar de ayudar a los ahorradores a invertir mejor sus patrimonios financieros, permítanme que les de una serie de consejos sobre cómo actuar ante dichas campañas comerciales:

  • El primer lugar, acostúmbrense a planificar siempre sus necesidades de liquidez del corto y medio plazo, así como las necesidades que pudieran surgirles a largo plazo y, muy especialmente, cuando llegue el momento de su jubilación. Aunque le parezca que la jubilación aún queda demasiado lejos en el tiempo, empiece cuanto antes a ahorrar para completar su pensión pública y así evitar males mayores en ese momento.
  • El segundo consejo, por favor, desestacionalice la inversión de sus ahorros. No se acostumbre a realizar toda la inversión en única fecha, sino que, en la medida de lo posible, realice aportaciones periódicas a lo largo de todo el año. No en vano, determinar el mejor momento temporal para hacer la aportación es muy difícil.
  • El tercer consejo es que no se deje aturdir por las campañas comerciales agresivas de determinadas entidades financieras. Éstas sólo persiguen incrementar el patrimonio que gestionan en productos enfocados a la jubilación, “seduciendo” a potenciales clientes sin detenerse a pensar que quizás el producto que ofrecen no es el mejor para los mismos o que la letra pequeña de la propia campaña comercial “ata” a los ahorradores a condiciones nada ventajosas para los mismos. La mejor seducción es la rentabilidad final conseguida ajustada al nivel de tolerancia al riesgo que tengamos.

Ante una campaña comercial de planes u otros productos de ahorro e inversión uno debería hacerse esta pregunta: ¿qué prefiero, un jamón, una vajilla, un cheque regalo… o una buena rentabilidad en el producto seleccionado? Y lo digo porque, dependiendo de cuál sea su respuesta, logrará o no tener una libertad financiera que, llegado el momento de la jubilación, le permita vivir dignamente.

No olviden que un plan de pensiones no es un vehículo financiero que sirve sólo para conseguir desgravación fiscal en el IRPF. ¡Si piensan así están en un grave error! Principalmente, por dos razones. En primer lugar, porque se trata de un producto de inversión como tantos otros y, en consecuencia, así debe ser tratado a la hora de ser seleccionado. Y, en segundo lugar, porque cuando lo rescatemos tendremos que rendir cuentas de ello con la Hacienda Pública, por lo que no es más que un diferimiento fiscal.

Ojo, por tanto, con las campañas comerciales que tratan de seducirnos con un buen regalo… y que podemos llegar a contratar sin leernos la letra pequeña. Aunque, a veces, ese premio puede resultar atractivo y el producto contratado también, lo normal es que esto sea la excepción y, al final, “el jamón” nos salga muy caro.

  • El cuarto consejo, y muy relacionado con el anterior punto, es que, a la hora de seleccionar un plan de pensiones, por favor, analice la oferta existente, estudie la política de inversiones del producto y el estilo de gestión aplicado, así como la consistencia de sus rendimientos. Tampoco se olvide de preguntar por las comisiones que le van a cobrar y si éstas se adaptan a la estrategia seguida por el plan. Y algo muy importante, si tiene dudas a la hora de elegir el plan de pensiones que mejor se adapte a su perfil de riesgo, mi recomendación es que cuente con un asesoramiento objetivo y profesional.

Para terminar este artículo deseo compartir con ustedes un pequeño extracto sacado del libro La Hoja Roja escrito por Miguel Delibes: “De joven soñó con la jubilación y ahora, de jubilado, soñaba con la juventud”. De usted depende, querido lector, disfrutar de una segunda juventud: la añorada edad de oro, si a tiempo hace los deberes en forma de una buena planificación financiera.

José María Luna

Socio fundador de Luna Sevilla Asesores Patrimoniales.

José María Luna
José María Luna, socio fundador de Luna & Sevilla Asesores Patrimoniales

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