Previsiones para el Oro. ¿Está la Fed interviniendo para evitar que los tipos de interés suban?

por | 28 Jun 2021

Un reciente informe de los analistas de commodities del banco canadiense CIBC ha revisado ligeramente a la baja la previsión del precio del oro para este 2021, aunque considera que puede rebasar los 2.000 dólares la onza en 2022.

Para 2021, el banco canadiense estima un precio medio del oro de 1.925 dólares la onza, que subirá hasta los 2.100 dólares de media en 2022. La revisión supone una modificación a la baja de menos del 10% con respecto a las anteriores previsiones.

En cuanto a la plata, desde CIBC creen que el metal cerrará el año promediando un precio de 28 dólares la onza, una previsión inferior a los 29 dólares pronosticados hace unos meses. Para 2022, los analistas mantienen su estimación de un precio medio de 31 dólares la onza.

Según el informe,  la demanda de oro y plata físicos va a seguir siendo elevada, no solo por parte de los inversores tradicionales, sino también de un amplio grupo de inversores que buscan un activo refugio para protegerse de la volatilidad de los mercados”.

Aunque las presiones inflacionarias están obligando a la Reserva Federal a poner fecha a la posible subida de los tipos de interés (2023), desde CIBC insisten en que los inversores deben estar más pendientes de los tipos de interés reales. Aunque la inflación va a proporcionar un indudable impulso al oro, en nuestra opinión los tipos de interés reales van a seguir siendo el principal factor favorable para que el metal registre un resultado extraordinario el próximo año. La historia demuestra que el oro ha protagonizado importantes revalorizaciones mientras los tipos de interés reales han estado bajos. Y su recuperación parece aún lejana”, aseguran los analistas de commodities del banco canadiense CIBC.

En su último Market Report, Degussa, la compañía de referencia en Europa en el comercio de oro físico de inversión y otros metales preciosos, considera que ” no se puede descartar que la Reserva Federal esté interviniendo y comprando bonos para evitar que los tipos de interés suban, ya que esto no sólo canaliza nuevo dinero hacia las arcas del Tesoro, sino que deprime activamente los tipos de interés del mercado”.

Esta política se conoce como `control de la curva de rendimiento´. Degussa explica que “un banco central puede ponerla en práctica con bastante facilidad, con o sin anuncio oficial. Dado su poder de compra ilimitado, el banco central puede señalar sus intenciones a las mesas de negociación de los grandes bancos y a los fondos de cobertura, induciendo así eficazmente al mercado a mantener los tipos de interés en el nivel políticamente deseado. No sería de extrañar que la FED ya hubiera introducido extraoficialmente algún tipo de régimen de control de la curva de rendimiento. Ciertamente, no es demasiado descabellado sugerir que el mercado de bonos se ha convertido en una especie de mercado falso si ese es el caso”.

Se trataría de “un mercado en el que los tipos de interés ya no reflejan las expectativas reales de crecimiento e inflación de los agentes del mercado, sino que se rigen predominantemente por la expectativa del tipo de interés que quiere fijar el banco central, un tipo de interés que no se corresponde con la realidad económica, sino que se fija en función de las necesidades financieras del gobierno. Dicho esto, no debería sorprendernos que los tipos de interés no hayan subido con el aumento de la inflación de los precios. Y con la actual política monetaria, parece poco probable que los tipos de interés suban en breve”.

Desde Degussa son más precisos y consideran que “es poco probable que los tipos de interés en términos reales -es decir, ajustados a la inflación- vuelvan a ser positivos en breve. El nivel de endeudamiento -no sólo en Estados Unidos, por cierto, sino también en muchas otras partes del mundo- ha crecido demasiado para que la Reserva Federal esté en condiciones de volver a situar los tipos de interés reales por encima de la línea cero. Es posible que la Reserva Federal opte por una reducción de los tipos de interés en algún momento (permitiendo así que los rendimientos a largo plazo suban y que la curva de rendimiento se incline un poco), pero es poco probable que los rendimientos a corto plazo vuelvan a los rendimientos “reales” en un futuro próximo“.

Es una perspectiva que no augura nada bueno, según el Market Report de Degussa. “Los tipos de interés artificialmente reprimidos, por no hablar de los tipos de interés reales negativos, causan problemas: exceso de consumo, desajustes de los precios en los mercados financieros, mala inversión, burbujas especulativas, sobreendeudamiento, inflación de los precios en general, etc. De hecho, el entorno monetario actual -caracterizado por la impresión crónica de dinero por parte de los bancos centrales y su política de tipos de interés excepcionalmente bajos- está sembrando las semillas de la próxima crisis, cuando sea que llegue, y en cualquier forma que se presente”.

En este escenario, “la posesión de oro físico es una posibilidad para contrarrestar el espectro de riesgos, o más bien de incertidumbres, que se está desarrollando. El valor de cambio del metal amarillo no puede ser degradado por los bancos centrales que utilizan las imprentas. Además, el oro no conlleva ningún riesgo de contrapartida, no puede entrar en mora. En este punto, es posible que la gente no quiera enfrentarse a la realidad y actuar en consecuencia; puede descuidar los riesgos de inflación y de impago. Esto podría explicar por qué -desde nuestro punto de vista- el precio del oro sigue siendo bastante bajo y ofrece a los inversores una oportunidad atractiva para aumentar, o ampliar, su exposición al oro”, asegura.

Puedes consultar el último Market Report de Degussa en el siguiente enlace:

“[Hier klicken und Adresse eingeben]” (degussa-mp.es)

 

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Manuel Tortajada
Periodista económico-financiero con más de 30 años de experiencia en prensa escrita y radio. En la actualidad produce, presenta y dirige Tiempo de Inversión. En los últimos 20 años ha desarrollado su carrera profesional en el Grupo Intereconomía y El Nuevo Lunes, como responsable de Bolsa. Con anterioridad trabajó Interviú, La Gaceta y Antena 3 Radio.

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