El oro se beneficia de las renovadas tensiones entre Rusia y Ucrania y alcanza máximos de los últimos meses. No en vano, el oro es uno de los activos favoritos de los inversires cuando hay mayor volatilidad y temor en el mercado. Este metal suele mantener su valor, por lo que protege contra la inflación y contra la devaluación de las monedas.
En la actualidad, el conflicto geopolítico entre Rusia y Ucrania, junto con el aumento de la inflación y el cambio en la política monetria por parte de los bancos centrales, en especial la Fed, están empujando al alza el precio del metal precioso.
En un reciente informe de la refinería MKS PAMP, la analista de metales Nicky Shiels ha comparado la reacción del oro a la crisis actual con la que protagonizó durante el enfrentamiento entre ambos países en 2014 por el control de la región de Crimea.
Así, durante la actual crisis, el precio del oro ha subido en 80 dólares la onza, mientras que en 2014, durante la anexión de Crimea por parte de Rusia, la subida fue de 140 dólares. En volumen de inversión en los ETF de oro, la subida actual ha sido de 2,3 millones de onzas, frente a los 8,3 millones de 2014.
Según Shiels, el hecho de que la escalada del precio haya sido solo de 4/7 respecto a 2014, y de 1/4 en volumen de inversión hacia los ETF, indica que el precio del oro aún no ha alcanzado todo el potencial que podría desarrollar.
Por su parte, el influyente Clem Chambers, en un artículo publicado recientemente en la revista Forbes, ha asegurado que si finalmente el ‘barco del oro’ zarpa, va a recorrer un largo camino, ya que factores favorables como la inflación no van a desaparecer a corto plazo. Y si la crisis de Ucrania empeora, la subida del metal precioso puede ser casi vertical.
A su juicio, en caso de que se registre una gran crisis en Europa, «se originarán nuevos problemas de suministro que, a su vez, provocarán una nueva subida de la inflación, con otra dosis de incontinencia fiscal que podría duplicar el actual índice inflacionario».
Según Chambers, “si analizamos la historia de la inflación durante los últimos 100 o 200 años, la causa última que la provoca suele ser la guerra. Cuando los países se arruinan para evitar una masacre, el resultado acaba siendo la devaluación de la moneda. Incluso la todopoderosa Gran Bretaña tuvo que reducir a la mitad el contenido en plata de sus monedas tras la Primera Guerra Mundial, y prescindir por completo del metal cuando la bancarrota estatal de 1947 obligó a imprimir billetes para salvarse de la insolvencia provocada por la posguerra”.
Otro informe, en este caso de los analistas de Haywood Securities es muy positivo en lo que respecta al oro para 2022 y 2023: Esperan un precio medio de 1.850 dólares la onza en 2022 y de 1.900 en 2023.
En su análisis hacen mención a los factores que tiene en contra el oro a corto plazo: el fortalecimiento del dólar estadounidense, el incremento de los rendimientos de los bonos del tesoro por la nueva subida de los tipos de interés que se espera en 2022.
Pero también hay factores favorables: la ralentización de la recuperación y el crecimiento económico y la subida de la inflación, también mencionada anteriormente.
En definitiva, afirman que el oro tiene una tendencia positiva a largo plazo, y para ello se apoyan en los factores macroeconómicos positivos para el metal precioso. El oro es un activo tangible, fungible y un excelente depósito de valor pensando a largo plazo.
En este escenario, y según las últimas cifras de la China Gold Association, el consumo de oro durante las festividades del Nuevo Año Lunar creció un 13% interanual, en comparación con una cifra extraordinaria en enero de 2021 y a pesar del alto precio actual del metal, situando la demanda en máximos de los últimos años.











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