Subidas de tipos: implicaciones en el consumo y en la bolsa

por | 15 Jun 2022

Franco Macchiavelli, analista de mercados de Activotrade.- La inflación sigue presionando a los bancos centrales. La Fed en Estados Unidos ha vuelto a subir los tipos de interés y prevemos que continúe corrigiendo sus políticas monetarias para contener los precios con más subidas hasta finales de año.

El turno de Europa llegará este jueves 9 de junio, cuando el BCE, hasta ahora el más reacio en encarecer el dinero, comunique oficialmente que se une al ajuste monetario.



 

Tal y como adelantó Lagarde hace pocos días, se espera una subida de 25 puntos básicos en julio y otros 25 puntos en septiembre, para de esta manera abandonar los tipos negativos en el tercer trimestre de este ejercicio anual, tras haberse mantenido en territorio negativo durante ocho años.

No obstante, un dato todavía más alto de inflación para junio podría desencadenar la opción de subida en 50 puntos básicos, por lo que no descartamos una probabilidad de un alza mayor de tipos teniendo en cuenta la variable de los últimos datos de aceleración en el IPC.

El organismo central europeo debería tener en cuenta la reacción del mercado antes de tomar medidas más restrictivas, debido a que todavía no hay un panorama claro sobre cómo reaccionará el mercado de renta fija ante el fin de la compra de deuda neta.

Implicaciones de la subida de tipos en el consumo.

Una subida de tipos busca estabilizar la economía a costa de una ralentización y contracción del crecimiento, o lo que es lo mismo, reduce la demanda y, por lo tanto, los precios. El principal objetivo que motiva una subida de tipos es el control de la inflación sin generar una recesión.

Basta con observar cómo ha subido el precio de la cesta de la compra para darse cuenta de que la inflación está empezando a convertirse en un problema. El alza de tipos que ayuda a controlar la inflación podría frenar el hachazo en el poder adquisitivo de los hogares.



 

Pero, por otra parte, los tipos más altos supondrán un encarecimiento de la deuda, un lastre adicional para el consumo de los hogares. Si pedir un préstamo sale más caro, el consumo se desincentiva.

Por ejemplo, un consumidor que quiera adquirir una vivienda o cualquier otro bien que mayormente dependa de crédito, se lo pensará detenidamente y quizás acabará por descartar la opción hasta que la coyuntura sea más favorable. O, una empresa que quiera pedir un crédito para impulsar su negocio y contratar más gente, se lo pensará dos veces debido a la problemática a futuro para retornar dichos intereses sobre el dinero solicitado, sumado al condicionante de un descenso en el crecimiento económico que podría dificultar más el pago.

En definitiva, el incremento de la carga deudora se refleja en menor incentivo para el consumo, lo que se traduce como menor crecimiento económico en términos generales.

Implicaciones de la subida de tipos en los mercados.

El mercado es experto en descontar expectativas a futuro. Es por este motivo que, históricamente, las bolsas caen ante rumores de subida de tipos, y en el momento de confirmación oficial, agudizan aún más su reacción, descontando a futuro un menor crecimiento económico.

Por todo esto, la renta variable está abocada a fuertes caídas, especialmente en sectores cíclicos y empresas con valoraciones altas derivadas del aumento de precios por inflación. Esto supone algunas “rebajas” en muchas acciones que caen más de lo debido, reflejando un importante diferencial respecto a su fair value (“valor justo” medido por métricas de números fundamentales). Y esto se debe principalmente al miedo del inversor que vende en masa, sin cuestionar la diferencia entre PRECIO y VALOR.



 

Una empresa puede estar desplomándose por perspectivas de política monetaria y, sin embargo, no cambiar su aportación de valor y demanda al mercado. Esto viene dado por un miedo excesivo por parte del inversor que provoca ventas masivas y arrastra al resto de valores.

Las empresas sólidas que por su naturaleza ya están muy consolidadas debido a su cuota de mercado, reportan menor crecimiento, pero también menores sustos y/o correcciones menos graves. Es por este motivo que el inversor medio, en un contexto de desconfianza y miedo, lleva a cabo una rotación hacia activos con menos riesgo, incluyendo también valores refugio como el dólar y algunas materias prima.

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