Teresa Morales Martín-Cobos (iCapital): Old Economy vs. New Economy en 2026
¿Cómo incorporar sectores de la Nueva Economía sin disparar la volatilidad de nuestras carteras?
Según se aproxima el fin de año, muchos inversores españoles se preguntan si sus carteras están bien posicionadas de cara al año 2026.Hemos podido observar durante este año cómo muchos de los sectores tradicionales responsables de la mayor parte del crecimiento económico mundial de los últimos años, ya no crecen como antes, mientras que los nuevos sectores que están transformando la economía mundial continúan expandiéndose.
Y las preguntas lógicas que se hace cualquier inversor son… ¿cuáles son estos sectores?, ¿qué porcentaje tengo en mi portfolio?, ¿qué porcentaje sería razonable?… y ¿cómo incorporarlo gradualmente sin asumir mucha volatilidad?
Vamos a ir dando respuesta a cada una de estas preguntas.
Old Economy vs New Economy: dos mundos que se necesitan
En primer lugar, la Old Economy agrupa los sectores de actividad tradicionales como energía, banca, industria pesada, telecomunicaciones clásicas o infraestructuras reguladas que históricamente han ofrecido estabilidad, dividendos y menor volatilidad. Son sectores más estables, con valoraciones más razonables, pero con menor proyección de crecimiento en el medio y largo plazo. Están conformados principalmente por empresas que se encuentran al final de su ciclo de maduración natural y que se enfrentarán próximamente a la intersección inevitable entre renovación o declive y posterior desaparición.
Por otro lado, la New Economy representa la disrupción y el motor de crecimiento de la próxima década. Son sectores como la inteligencia artificial, el software y hardware de última generación, automatización, digitalización, energías limpias, biotecnología o semiconductores. Invertir en la New Economy también significa apostar por compañías que pueden atraer talento altamente cualificado (científicos, ingenieros, especialistas en datos). En definitiva, se trata de la fuente principal de crecimiento económico de la próxima década.
¿Qué porcentaje destinar a la Nueva Economía?
A la hora de definir cuál es el porcentaje adecuado de estos activos en mi portfolio, es necesario hacer unas reflexiones como, por ejemplo, ¿cuál es mi perfil de inversor?
Lógicamente un inversor conservador destinará un menor porcentaje que uno dinámico y apostará por las áreas más estables del sector (ciberseguridad, salud digital…) frente a otras más volátiles (IA pura, semiconductores, biotecnología…).
¿Cuál puede ser un porcentaje razonable? A modo indicativo se estima que a cierre 2024 la economía digital más tecnologías disruptivas, representaba entre 15 % y 20 % del PIB mundial y se espera, según un informe de Boston Consulting Group, que alcance niveles cercanos al 25% para el 2030.
La integración en la cartera de un porcentaje adecuado de estos sectores también permite diversificar riesgos y, al mismo tiempo, obtener un buen rendimiento sin disparar la volatilidad.
No elegir, sino combinar: equilibrio entre Old y New Economy
No se trata de elegir entre Old Economy y New Economy sino de combinarlos adecuadamente. Es este equilibrio en la construcción de la cartera, lo que permite incorporar innovación de manera estratégica, manteniendo siempre el control calculado del riesgo y la coherencia con el perfil del inversor.
Cartera core y satélites: una estructura eficiente
Empezamos construyendo nuestra cartera base o Core. Este es el núcleo de nuestras inversiones financieras y suele representar entre el 75% y el 85% del total. Es la base estable, capaz de comportarse de forma consistente bajo diferentes escenarios. Se construye de acuerdo con el asset allocation que establece el comité de estrategia para cada perfil de riesgo y que puede variar tácticamente según la situación de los mercados.
Sobre este pilar estable se podrían añadir los satélites. Aquí se integran temáticas como la inteligencia artificial y la robótica, los semiconductores, la salud digital, biotecnología, energías limpias, agua y recursos naturales o ciberseguridad…
La Nueva Economía no es un bloque homogéneo. Algunas áreas como ciberseguridad, salud digital, automatización industrial, aguas y recursos naturales… mantienen patrones de comportamiento más estables y defensivos, mientras que otras, como la IA pura, los semiconductores o la biotecnología temprana, son claramente más volátiles.
Diversificación también en geografía y temáticas
Asimismo, la New Economy se encuentra también diversificada geográficamente. Estados Unidos y China concentran gran parte de la innovación en IA, semiconductores, cloud, biotecnología, mientras que otras regiones como Europa, Japón y algunos países emergentes aportan desarrollos estratégicos en energías renovables, movilidad eléctrica y Fintech.
Una combinación adecuada reduce los picos de riesgo y ofrece un perfil más consistente.
Otra opción interesante es apostar por fondos y ETFs multitemáticos. Las estrategias multitemáticas permiten acceder simultáneamente a varios de los sectores, evitando la concentración en uno solo. Para carteras patrimoniales, este enfoque añade una capa adicional de diversificación.
Cuándo entrar (y cómo): valoraciones y escalonamiento
Es esencial escoger bien el momento de entrada. Actualmente hay discusiones entorno a la sobrevaloración de algunos de estos activos, en especial la IA. Pero dentro de la New Economy, no todos los sectores están dentro de la so-called-bubble. La sobrevaloración se concentra sobre todo en IA, chips y megacaps tecnológicas, (en palabras de Jeff Bezos, un posible industry bubble) pero hay varios segmentos que no muestran síntomas de burbuja y mantienen valoraciones razonables. Por ejemplo ciberseguridad, salud digital, energías renovables…
En cualquier caso, la experiencia demuestra que las entradas escalonadas reducen la sensibilidad a las valoraciones del corto plazo y al timing de mercado. Esta aproximación por fases resulta especialmente útil en los sectores más volátiles, donde los periodos de exuberancia pueden alternarse con correcciones bruscas.
La importancia del rebalanceo y la disciplina
Al igual que en la entrada, también hay que tener disciplina en las salidas. En años de fuertes subidas, las posiciones vinculadas a la innovación tienden a ganar peso rápidamente. Un rebalanceo periódico devuelve la cartera a su estructura original, protege al inversor frente a excesos de concentración y consolida beneficios de manera gradual.
Claves para 2026: evolucionar con la economía, no contra ella
De cara a 2026, en mi opinión, la clave es combinar de forma equilibrada la Old Economy y la New Economy. Los sectores tradicionales aportan estabilidad y control del riesgo, mientras que los sectores disruptivos impulsan el crecimiento futuro. Una cartera bien construida debe basarse en un núcleo sólido adaptado al perfil del inversor, complementado con satélites que aporten innovación y diversificación.
Entrar de forma gradual, utilizar fondos y ETFs multitemáticos y hacer rebalanceos periódicos permite capturar el potencial de la New Economy sin aumentar en exceso la volatilidad.
Como recordaba Keynes, “cuando cambian los hechos, yo cambio de opinión. ¿Usted qué hace?” Una cartera bien construida no se aferra al pasado, sino que evoluciona con él.
👉 Tribuna de Teresa Morales Martín-Cobos, iCapital
Teresa Morales Martín-Cobos cuenta con más de 25 años de experiencia. Se incorporó a iCapital en 2023. Inició su andadura profesional en 1993, en el Banco Mapfre. Desde entonces y hasta su incorporación a iCapital ha trabajado en Banco Urquijo, Santander Bank Private Banking y Bankinter. Cuenta con la certificación EFPA. Es licenciada en Derecho por la Universidad Complutense, Bachelor in Business Administration por la European University (Bruselas) y Máster en Derecho Comunitario por la Universidad Autónoma de Madrid.
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