Desde mi experiencia como gestora de patrimonios en España especializada en inversores latinoamericanos, el periodo posterior a la pandemia ha supuesto un punto de inflexión en el posicionamiento de España como destino estratégico de capital. Dentro de este universo destaca el segmento de alto y muy alto patrimonio (HNW/UHNW), cuyo objetivo prioritario es la preservación del capital, la diversificación internacional y la seguridad jurídica. A estas motivaciones se suman factores como la planificación sucesoria, la obtención de residencia o el establecimiento de una base familiar en Europa.
Madrid, principal polo de atracción para el capital latinoamericano
El origen de estos inversores es diverso, con especial presencia de México, Colombia, Argentina, Chile, Perú, Brasil, Uruguay y Ecuador. En este contexto, Madrid se consolida claramente como el principal polo de atracción, concentrando entre el 60% y el 75% de la inversión latinoamericana en España en los últimos años. Muchos inversores la perciben como el “nuevo Miami” de Europa, gracias a su conectividad internacional, afinidad cultural y una oferta de inversión cada vez más sofisticada. Los sectores con mayor tracción continúan siendo el residencial prime, oficinas, hoteles y retail.
Diversificación geográfica y nuevos sectores de inversión
Otras regiones como Islas Baleares y Andalucía mantienen un flujo constante de inversión inmobiliaria, aunque en menor volumen que Madrid, mientras que Barcelona y Cataluña siguen captando interés, especialmente por parte de inversores orientados a rentabilidad o segunda residencia. Más allá del inmobiliario, comienzan a ganar relevancia sectores alternativos como infraestructuras y energías renovables —donde España se sitúa entre los líderes europeos—, así como tecnología, fintech e innovación, que se consolidan como una vía complementaria de diversificación para el capital latinoamericano.
Cómo invierten los grandes patrimonios latinoamericanos en España
En la práctica, estos inversores acceden al mercado español tanto mediante la adquisición directa de activos inmobiliarios como a través de participaciones en compañías, hoteles o edificios de oficinas. Es habitual el apoyo de gestores patrimoniales y asesorías especializadas, así como el uso de vehículos de inversión, fondos inmobiliarios (REITs o SOCIMIs) y estructuras que permiten diversificar riesgos y profesionalizar la gestión. Existe, además, un creciente interés por oportunidades off-market. Los tickets de inversión más habituales se sitúan entre 800.000 y 3 millones de euros en residencial prime, entre 3 y 25 millones en activos hoteleros o edificios completos, y entre 500.000 y 10 millones de euros en participaciones empresariales o fondos.
Asesoramiento especializado y relaciones patrimoniales a largo plazo
Para los grandes patrimonios, resulta clave contar con asesoramiento fiscal y patrimonial especializado, así como con despachos con experiencia en estructuración internacional, especialmente en materia de fiscalidad del patrimonio, renta y sucesiones. En definitiva, el inversor latinoamericano no llega a España únicamente en busca de activos, sino de seguridad, confianza y acompañamiento integral, estableciendo relaciones de largo plazo basadas en un asesoramiento riguroso y alineado con sus objetivos patrimoniales.
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