Gregg Supravsky (Nevastar): “Las empresas con poder de fijación de precios son las mejor preparadas para atravesar cualquier ciclo económico”.– En un entorno marcado por el regreso de la inflación como factor estructural y por una mayor volatilidad en los mercados, la selección de compañías con ventajas competitivas duraderas vuelve a situarse en el centro de las estrategias de inversión.
En esta entrevista concedida a Tiempo de Inversión, Gregg Supravsky, gestor del fondo NSF Wealth Defender, explica cómo su enfoque se basa en identificar empresas con verdadero poder de fijación de precios, balances sólidos y capacidad para generar flujo de caja de forma consistente a lo largo del ciclo económico.
Desde su lanzamiento en 2016, el fondo ha construido una cartera equilibrada entre compañías defensivas y de crecimiento, apoyada además en un modelo propio de rebalanceo que busca aprovechar ineficiencias de mercado sin perder de vista el largo plazo.
A lo largo de esta conversación con Tiempo de Inversión, Supravsky detalla las claves de su proceso de inversión, el papel de las ventajas competitivas en la economía digital y cómo esperan mantener una rentabilidad anualizada cercana al 14 % con una volatilidad contenida. Gregg Supravsky, gestor del fondo NSF Wealth Defender, nos atiende en las instalaciones de Finaccess Value (distribuidora en España de sus fondos).
En un entorno donde la inflación vuelve a ser una variable estructural, ¿qué métricas concretas utilizan para identificar compañías con verdadero poder de fijación de precios y no solo capacidad coyuntural de trasladar costes?
El fondo invierte en empresas large cap que se benefician de una ventaja competitiva considerable y con capacidad de fijación de precios (en contraposición a aquellas obligadas a aceptar los precios del mercado). En un contexto donde la inflación se ha vuelto estructural, la métrica que más usamos para evaluar si una empresa realmente tiene poder de fijación de precios es el margen operativo. Creemos que refleja dónde la dirección tiene mayor control, sin depender de factores externos: ingresos menos gastos operativos, ambos ajustables por la propia empresa.
Si los ingresos bajan, los gastos deben poder adaptarse para que el margen operativo se mantenga protegido. Esa flexibilidad y consistencia del margen es, en nuestra opinión, la clave para identificar compañías con poder real de precios, más allá de una capacidad temporal de trasladar costes.
El fondo invierte en compañías con activos intangibles, efecto red, liderazgo en costes o altos costes de cambio. ¿Cuál de estas ventajas competitivas considera más robusta en el actual entorno digital y por qué?
Invertimos en empresas con activos intangibles, efectos de red, liderazgo en costes o altos costes de cambio. En la era digital actual, el efecto de red es probablemente la ventaja más difícil de replicar.
Una red que ya conecta a miles de millones de usuarios, como WhatsApp o iMessage, es casi imposible de reproducir. Lo mismo ocurre con Instagram o Facebook: cuanto más grande es la red, más contenido hay para los usuarios, y todo eso a coste prácticamente cero para Meta. Y eso es algo que en la era digital es muy difícil de replicar. Incluso si mañana la inteligencia artificial creara un nuevo Instagram, TikTok o Facebook, seguiría necesitando una adopción masiva de usuarios para tener valor. Cuantos más usuarios y más contenido genera, mayor es su valor. Por ello, consideramos que el efecto de red proporciona la ventaja competitiva más sostenible en el entorno digital actual.
La cartera combina un 50% de compañías defensivas y un 50% de crecimiento. ¿Cómo se ajusta este equilibrio cuando cambia el ciclo económico? ¿Es un reparto estructural o dinámico?
Diría que es más bien una asignación estructural. La cartera del fondo NSF Wealth Defender combina un 50 % empresas defensivas y 50 % de crecimiento, un equilibrio que mantenemos desde su lanzamiento en 2016. Nos gusta ese equilibrio entre empresas más estables y empresas de mayor crecimiento ya que proporciona a la cartera potencial de subida, mientras protege mejor en momentos de caídas de mercado, sin intentar predecir el ciclo económico ni hacer “timing” del mercado.
Este enfoque ha demostrado su valor durante los últimos diez años y creemos que seguirá siendo eficaz en la próxima década.
El fondo utiliza un modelo propio de rebalanceo con sesgo value y contrarian. ¿Cómo funciona en la práctica y qué tipo de ineficiencias de mercado busca capturar?
El fondo utiliza un modelo propio de rebalanceo, Z Score, basado en 11 factores fundamentales y técnicos, donde evaluamos cada acción frente a su historial. Cada una de las 29 acciones que componen la cartera tiene un historial de esos 11 factores que se remonta a más de diez años. A partir de esos factores buscamos una reversión a la media respecto al propio historial de la acción. Si, en relación con su media histórica, la acción parece algo sobrevalorada, su Z-score será más bajo. Si parece infravalorada, el Z-score será más alto.
Para las 29 acciones calculamos un Z-score y luego las ordenamos de la mejor a la peor. Con base en ese ranking identificamos si una acción está sobrevalorada o infravalorada y ajustamos su peso en la cartera: el 25 % de las compañías con mejores puntuaciones se sobrepondera, el 25 % con peores puntuaciones se infrapondera y el 50 % intermedio mantiene un peso neutral.
De esta manera, buscamos aprovechar ineficiencias de corto plazo, como volatilidad injustificada o exuberancia del mercado hacia un sector o compañía, miedos o sesgos conductuales, etc mientras mantenemos nuestra estrategia de inversión a largo plazo. Esto nos permite beneficiarnos de movimientos temporales sin comprometer una rentabilidad sostenida.
Con una rentabilidad anualizada del 14% en dólares y una volatilidad del 11,6%, el fondo presenta una ratio rentabilidad-riesgo destacada. ¿Cuáles han sido los principales motores de esta consistencia y cómo esperan mantenerla con un patrimonio cercano a 600 millones?
El fondo ha logrado un retorno anualizado del 14 % en dólares con una volatilidad de 11,6 %, gracias a varias razones:
Una estructura equilibrada: 50 % defensivo, 50 % crecimiento que protege la cartera y genera opcionalidad al alza.
Además, tanto en las posiciones defensivas como en las de crecimiento estamos hablando de las empresas más grandes y sólidas, compañías que tienden a salir fortalecidas en distintos ciclos económicos. Están muy bien capitalizadas, con balances muy sólidos, poca deuda y una enorme generación de caja, incluso en mercados bajistas. Eso les permite aprovechar oportunidades y adquirir competidores más pequeños a precios bajos, aumentando su ventaja competitiva. Cuando el mercado se recupera, no solo vuelven a subir porque ya eran las más fuertes, sino porque además tienen una oferta más amplia de productos y servicios tras esas adquisiciones.
Ponemos el foco en los “price makers”: empresas capaces de mantener márgenes y generar flujo de caja constante, incluso en ciclos adversos.
Además, estas compañías están bien financiadas para aprovechar nuevas oportunidades tecnológicas, incluyendo la inteligencia artificial y la expansión digital, sin necesidad de recurrir a deuda. Esto proporciona una ventaja adicional para generar crecimiento sostenido en los próximos años.
¿Y cómo esperamos seguir haciéndolo? Haciendo exactamente lo mismo que en los últimos diez años: centrarnos en empresas con poder de fijación de precios, con balances extremadamente sólidos, con gran generación de flujo de caja y capaces de generar flujos de caja estables a lo largo de los ciclos. Pensamos que proteger los márgenes es fundamental. Si pueden proteger sus márgenes, estarán bien. Además, estas compañías suelen ser las mejor financiadas para aprovechar nuevas oportunidades.
✅ Gregg Supravsky (Nevastar): “Las empresas con poder de fijación de precios son las mejor preparadas para atravesar cualquier ciclo económico”, en tiempodeinversion.com










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