Bank of America analiza la senda de las emisiones mundiales en los últimos años y los avances de la transición energética. Estas son algunas conclusiones clave:
- Incremento de las emisiones de CO2: las emisiones experimentaron el mayor descenso de la historia con el Covid-19, pero, la reapertura de las economías en 2021 y 2022, ha compensado ese descenso. Más de una cuarta parte del aumento fue impulsado por China, mientras que EE.UU. y la UE también experimentaron aumentos del 7% interanual. recientes tendencias de crecimiento de la demanda energética muestran que el mundo está preparado para otro aumento significativo de las emisiones de carbono en 2022. Con un uso de la energía térmica que aumentará aún más en 2023, las emisiones de CO2e probablemente mantendrán al planeta en una senda de calentamiento insostenible.
- Crisis energética. La geopolítica de la energía ha irrumpido en la escena con la invasión de Rusia a Ucrania en febrero, lo que repercute en el carbono de dos maneras. A corto plazo, el colapso de las exportaciones de gas ruso y los precios récord han obligado a las empresas de utilities a recurrir en mayor medida a la generación de energía con carbón, lo que ha provocado un aumento de las emisiones del sector eléctrico este año. A medio plazo, una combinación de precios muy altos y volátiles de los combustibles térmicos, junto con nuevos riesgos de seguridad energética, podría acelerar las inversiones en energías renovables.
- La inversión en energías limpias, en peligro. Los costes estimados de 5.000 millones de dólares al año para alcanzar los objetivos de emisiones netas cero para 2050 han aumentado en los últimos 12 meses en medio de la creciente inflación mundial y el consiguiente aumento de los tipos de interés.











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