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David Ardura (Finaccess Value) Renta fija: flexibilidad y adaptación a un entorno cambiante

por | 5 Feb 2024

 Renta fija: flexibilidad y adaptación a un entorno cambiante. Tribuna de David Ardura (Finaccess Value)

Tendemos a asociar el movimiento extremo de los mercados con la renta variable, pero en este final de 2024 hemos visto que ese fluctuar del miedo extremo a la avaricia no es potestad únicamente de las Bolsas. Los inversores en renta fija también pueden dar fe de este comportamiento pendular del sentimiento inversor, dado que desde el mes de octubre el mercado de bonos ha realizado una transición desde la decepción por otro año mediocre en renta fija hasta la euforia ante la posibilidad de volver a un mundo de tasas de interés más bajas.

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A lo largo del pasado otoño vimos una fuerte caída de las expectativas de inflación, que dio paso al anuncio del final de la subida de tipos y a unos Bancos Centrales que empezaron a poner encima de la mesa la bajada de las tasas. La reacción de los mercados ya forma parte de la historia, al generar dos de los mejores meses de la historia de la renta fija.

El problema ha venido con el manejo de las expectativas de bajadas de tipos que ha hecho el mercado en los meses de noviembre y diciembre. Cabe preguntarse que hay detrás de este optimismo exacerbado, dado que rara vez el mercado no cuenta con razones suficientes para posicionarse en un sentido u otro. Una de ellas puede ser el crecimiento esperado para 2024; la narrativa imperante hasta ahora ha sido la de una suerte de aterrizaje suave que nos llevaría a un crecimiento débil, pero sin caer en la recesión. Sin ánimo de discutir si esta narrativa es veraz o no, lo que si parece debatible es que un aterrizaje suave necesite llevar aparejada una bajada de 150 puntos básicos en un año para reactivar la economía. Por lo tanto, o los mercados de bonos están siendo muy alarmistas o el aterrizaje será cualquier cosa menos suave.

Sin embargo, y a pesar de eventuales advertencias de los banqueros centrales, el consenso para el presente año sigue centrándose en que veremos niveles de tipos notablemente más bajos. La discusión gira no tanto sobre la dirección de los tipos como sobre la cuantía de la bajada de los mismos, y ahí los inversores pueden haberse mostrado demasiado optimistas. El mercado ha preferido posicionarse de una manera mucho más agresiva de lo que la propia Fed marcaba en su última reunión, en una muestra de sentimiento extremo que contradice la máxima de no llevarle la contraria al máximo organismo de la política monetaria norteamericana.

Ante un consenso tan unánime y un sentimiento tan extremo no se puede imponer nada que no sea la prudencia. Todo apunta a que veremos un año de caídas de tipos; El crecimiento será débil, la política fiscal no será la herramienta principal de estímulo para la economía, y el ciclo debería seguir su curso, demandando esas bajadas de tipos que tanto espera el mercado. Pero, quizás, los inversores deberían recalibrar sus expectativas y plantear un escenario más realista para este 2024. De hecho, esto es algo que ya hemos visto en lo que llevamos de año, donde las curvas de tipos están deshaciendo parte del camino andado entre noviembre y diciembre. Esto, lejos de ser un problema, constituye una oportunidad para volver a incrementar la presencia de los activos de calidad y añadir una cierta duración a las carteras.

Tampoco podemos obviar los riesgos, especialmente los relacionados con la inflación. A lo largo de los últimos meses, la previsión de crecimiento estadounidense para 2024 se ha visto revisada desde el 0.6% hasta el 1.3%. Hasta ahora son sólo datos menos malos de lo esperado, pero hay que ser conscientes del riesgo que supone, en términos de inflación, bajar los tipos de interés demasiado en una economía reacelerando.

Suponemos que, a estas alturas, no quedarán muchos inversores que tengan dudas sobre la volatilidad que lleva aparejada la renta fija, muchas veces infraestimada. Después de años de programas de expansión cuantitativa, que habían anestesiado los mercados de renta fija, estos dos últimos ejercicios nos han devuelto a la realidad de un activo que sigue siendo necesario en las carteras y que, ahora y a pesar de los avances de finales de año, supone una fuente de rentabilidad importante.

En definitiva, estamos ante un año en el que la mano ganadora parece tenerla la renta fija. Pocos dudan de esto, pero los mercados se han anticipado y eso implica que hay que jugar una partida donde lo que realmente va a marcar la diferencia es la flexibilidad y la capacidad de adaptarse a un entorno cambiante.

David Ardura – Director de Inversiones Finaccess Value

(tiempodeinversion.com)

Manuel Tortajada

Periodista económico-financiero con más de 30 años de experiencia en prensa escrita y radio. En los últimos 20 años ha desarrollado su carrera profesional en el Grupo Intereconomía y El Nuevo Lunes, como responsable de Bolsa. Con anterioridad trabajó en La Gaceta de los Negocios, Revista Dinero y Antena 3 Radio. Actualmente es fundador y director de tiempodeinversion.com y colabora en diferentes medios de difusión.
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