Guillermo Santos (iCapital): cómo ajustar las carteras a un 2026 todavía favorable.- Crecimiento global sólido, inflación bajo control y tipos de interés contenidos dibujan un escenario todavía favorable para los mercados financieros en 2026. Pero el mensaje no es complaciente. “El contexto sigue siendo positivo, pero exige más disciplina que nunca”. Así lo traslada Guillermo Santos Aramburo, socio y Director de Inversiones de iCapital, en una entrevista concedida a Tiempo de Inversión TV, en la que analiza los riesgos latentes del mercado y señala con claridad dónde ve las principales oportunidades de inversión.
En su diagnóstico, el entorno sigue siendo constructivo para los activos financieros, pero ya no permite estrategias indiscriminadas ni decisiones automáticas. La clave para 2026 pasa por la selectividad, la gestión activa y una diversificación real.
Riesgos para 2026: Estados Unidos y la inflación, bajo vigilancia
Uno de los principales focos de atención señalados por Santos es la renta variable estadounidense. Aunque reconoce la fortaleza estructural de muchas compañías, advierte de que las valoraciones actuales, especialmente en las grandes tecnológicas, son exigentes y dejan poco margen de error.
A este riesgo se suma la posibilidad de que la inflación en Estados Unidos registre repuntes superiores a los esperados, un escenario que podría obligar a una política monetaria más restrictiva de lo que hoy descuenta el mercado.
El tercer elemento de vigilancia es la debilidad fiscal en algunas economías desarrolladas. Un riesgo menos inmediato, pero estructural, que puede condicionar la estabilidad de los mercados de deuda a medio plazo.
Mercados emergentes: principal oportunidad de inversión en 2026
Frente a estos focos de riesgo, Guillermo Santos identifica con claridad dónde se concentran las oportunidades más atractivas para el próximo ejercicio: los mercados emergentes.
Tanto en renta fija como en renta variable, estos mercados presentan —según explica— un perfil especialmente interesante gracias a un menor endeudamiento, inflación más controlada, divisas más estables y un diferencial de crecimiento atractivo frente a las economías desarrolladas. Tras varios años de comportamiento relativo discreto, vuelven a situarse en el centro de la estrategia.
Renta variable: rotación, no abandono
En renta variable, la estrategia de iCapital pasa por ajustar la exposición sin abandonar el activo. Santos señala que tiene sentido reducir el peso en megacaps y moderar el sesgo tecnológico, especialmente en Estados Unidos, para dar entrada a otras geografías.
Europa aparece como una región con valoraciones más atractivas, mientras que la tecnología se mantiene en cartera de forma selectiva, con especial atención a Asia y a determinados mercados emergentes. A nivel sectorial, la preferencia se inclina hacia sectores de perfil más defensivo y de valor, como consumo básico, sanidad, automoción y biotecnología.
Renta fija: vuelve al centro de las carteras
Uno de los mensajes más relevantes de la entrevista es el papel central que la renta fija recupera en la asignación de activos para 2026. El entorno actual permite dejar atrás el exceso de cautela en el muy corto plazo y construir carteras con algo más de duración.
Las preferencias se concentran en high yield global con vencimientos de uno a dos años, deuda emergente —tanto en divisa local como fuerte— y crédito grado de inversión con plazos de entre tres y cinco años. En deuda pública europea, la firma mantiene una posición larga de duración, apoyándose en un escenario de tipos más estables.
Diversificación real: divisa, alternativos y economía real
Más allá de la combinación tradicional entre renta variable y renta fija, Santos insiste en la importancia de una diversificación real. En este sentido, iCapital infrapondera el dólar y refuerza las estrategias de retorno absoluto no direccionales, especialmente aquellas de tipo event driven.
Asimismo, aumenta la exposición a infraestructuras y activos ligados a la economía real. En materias primas, el enfoque es más prudente: visión neutral en oro y negativa en petróleo, al no considerarlos actualmente los principales motores de generación de valor.
La conclusión es clara: 2026 sigue ofreciendo oportunidades de inversión, pero ya no es un año para inercias. La disciplina, la flexibilidad y el análisis riguroso vuelven a ser determinantes en un entorno en el que los riesgos existen, pero no invalidan un escenario de mercado todavía constructivo.
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