Las bolsas europeas mantienen su resistencia pese al aumento de las tensiones financieras y las dudas sobre las perspectivas económicas. Sin embargo, Bank of America considera que la fortaleza de los índices está ocultando riesgos que todavía no se han trasladado plenamente a las cotizaciones.
En su último informe de estrategia, la entidad mantiene una visión negativa sobre la renta variable europea y sitúa su objetivo para el Stoxx 600 en los 580 puntos para el segundo trimestre de 2027. Según los niveles de referencia utilizados en su análisis, esta previsión implicaría una corrección cercana al 10%.
La tesis de sus estrategas, Sebastian Raedler y Thomas Pearce, es que los mercados bursátiles todavía no han incorporado el deterioro que comienza a observarse en otros activos financieros.
Los riesgos que las bolsas todavía no descuentan
Uno de los principales argumentos de Bank of America es la divergencia entre el comportamiento de las acciones y los mercados de deuda.
Mientras las bolsas europeas se mantienen cerca de sus máximos, los inversores comienzan a exigir mayores primas de riesgo en determinados segmentos de renta fija.
La entidad señala el aumento de los diferenciales de la deuda soberana francesa, el encarecimiento del crédito estadounidense de menor calidad y la presión sobre compañías endeudadas vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial.
Sin embargo, las primas de riesgo de la renta variable permanecen en niveles reducidos.
Para BofA, esta situación sugiere que las bolsas podrían experimentar nuevas correcciones si los inversores empiezan a exigir una mayor compensación por asumir riesgo.
Por qué unas valoraciones más bajas no eliminan el riesgo
Bank of America reconoce que las valoraciones bursátiles ya han experimentado un ajuste.
Según los datos de su informe, el PER del mercado global ha descendido de 20,5 a 17,5 veces beneficios, mientras que el europeo ha pasado de 15,8 a 13,8 veces.
No obstante, los estrategas consideran que esta reducción responde fundamentalmente al aumento de los rendimientos reales de los bonos.
Es decir, las acciones han ajustado sus valoraciones al encarecimiento del dinero, pero todavía no necesariamente a un deterioro de las perspectivas económicas o a una mayor percepción del riesgo.
Esta distinción resulta relevante: una bolsa puede estar más barata que hace unos meses y seguir expuesta a nuevas caídas si empeoran los beneficios empresariales o aumentan las primas de riesgo.
La inteligencia artificial afronta su gran prueba de rentabilidad
El segundo foco de preocupación es el extraordinario crecimiento de las inversiones en inteligencia artificial.
Según las estimaciones citadas por Bank of America, las previsiones de inversión a doce meses de Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle han pasado de unos 330.000 millones de dólares a comienzos de 2025 a aproximadamente un billón de dólares.
Esta expansión refleja la carrera por construir centros de datos, ampliar la capacidad de procesamiento y desarrollar nuevas infraestructuras tecnológicas.
Sin embargo, el banco advierte de que el éxito de una tecnología no garantiza que todas las empresas que invierten en ella obtengan una rentabilidad adecuada.
Los grandes ciclos históricos de inversión muestran que las expectativas de crecimiento pueden atraer cantidades extraordinarias de capital, provocando posteriormente un exceso de capacidad, mayor competencia y presión sobre los márgenes empresariales.
Bank of America no cuestiona el potencial transformador de la inteligencia artificial. Su preocupación se centra en la capacidad de las compañías para generar ingresos y beneficios suficientes que justifiquen las inversiones realizadas.
Qué significa este escenario para los inversores
La previsión de una caída cercana al 10% no constituye una certeza, sino el escenario que manejan los estrategas de Bank of America para las bolsas europeas.
Su análisis plantea una cuestión relevante: la resistencia de los índices puede ocultar una acumulación de riesgos que todavía no se refleja plenamente en las cotizaciones.
Para los inversores, el debate va más allá de anticipar una corrección. La evolución de las bolsas dependerá de los beneficios empresariales, las condiciones financieras y, especialmente, de que las grandes inversiones en inteligencia artificial se traduzcan en retornos económicos suficientes.
Aviso: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no constituye una recomendación de inversión ni una invitación a comprar o vender ningún activo financiero.








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