- Mientras el mundo mira al Mundial de fútbol y celebra los éxitos de las grandes estrellas sobre el terreno de juego, hay una realidad menos visible y que rara vez ocupa los titulares: el éxito deportivo puede acabar derivando en un fracaso patrimonial si no existe una adecuada planificación financiera.
Pablo Martínez-Arrarás (iCapital): La gestión financiera, el gran partido que muchos deportistas pierden.- Mike Tyson, Boris Becker, Paul Gascoigne, Ronaldinho, John Arne Riise, Eric Djemba-Djemba, Antoine Walker, Dennis Rodman, Delonte West, Evander Holyfield, Christian Vier, Iván Zamorano, Scottie Pippen, George Best, Garrincha, Adam Johnson, Antoine Walker…
Son los nombres de grandes deportistas que han dejado su huella en el mundo de la alta competición. Todos tienen en común su enorme éxito y popularidad, su capacidad de competir bajo enorme presión y ganar y, además, el hecho de que han perdido todo o gran parte de su patrimonio económico a los pocos años de dejar su carrera profesional como deportistas.
Hablamos de patrimonios muy relevantes que han desaparecido como consecuencia de varios factores que no podemos considerar, ni mucho menos, una tormenta perfecta o el colmo de la mala suerte, sino simplemente el devenir más normal de la vida de un deportista de élite si no toma las medidas oportunas.
El 60% de los jugadores de la Premier League, el 78% de NFL o el 60% de los astros de la NBA tienen problemas financieros en un plazo entre 2 y 5 años después de colgar las botas. Estadísticas abrumadoras, soportadas por estudios de la National Bureau of Economic Research, que demuestran un patrón de comportamiento derivado sin duda de circunstancias que les son comunes a muchos de ellos.
Para entender las causas hay que entender primero el contexto. Cuando el éxito llega pronto o rápido y con fuerza es muy difícil de digerir. Especialmente si eres joven y tu cabeza no tiene la fuerza y el criterio para analizar qué te está pasando. Uno piensa que el éxito se lo merece porque “yo soy diferente y especial”, porque se está fuera del común de los mortales. Adicionalmente, si el éxito viene envuelto en una enorme popularidad y con el eco de miles de personas gritando frenéticamente tu nombre, el cóctel de emociones desbocadas está servido. La euforia es mala consejera en la vida.
Una vez que el dinero empieza a entrar en una proporción desconocida para el joven, la tentación de empezar a gastar a raudales, imitando a otros compañeros deportistas de éxito, es demasiado difícil de evitar. Llegan los grandes chalés, los deportivos italianos de 1.000 caballos, o los relojes de oro de ediciones limitadas, mejor un barco de 100 pies que de 50. Una vez que se define un nivel de estilo de vida, es difícil de bajar y lo único cierto es que financieramente mantener ese estatus es muy exigente. Aparentemente no hay problema, el dinero entra y seguro que seguirá entrando cada vez más. De hecho, a pesar de los enormes gastos, cada año hay ciertos excedentes de ahorro.
Lo cierto es que la carrera de un deportista de élite suele durar desde los 18 a los 35 y que más del 65% de todos los ingresos de su vida se van a concentrar antes de los 35.
Normalmente la joven promesa se apoya en su entorno más cercano para tomar decisiones. Muchas veces en los padres u otros familiares que por lo general no son expertos ni en inversiones, ni en finanzas, ni en planificación patrimonial. Todos hemos visto casos en los que los padres se convierten en el peor enemigo de su hijo famoso por no saber poner cordura, sino alimentar el endiosamiento.
Y, claro está, todo el mundo quiere acercarse al astro para tomar parte de su luz y para buscar financiación. Aparecen los primos, cuñados, amigos, tíos, con esa idea de negocio genial que necesita financiarse y que, como es clara y tangible, no puede salir mal: el restaurante de moda, la tienda de complementos deportivos, el gimnasio que lo va a petar, el negocio de lavacoches de alta gama… El cementerio empresarial está lleno de grandes ideas. No es tan fácil que una idea de negocio funcione.
Y, por supuesto, en un momento dado y no muy lejano en el tiempo, llega el declive y después el final de la carrera deportiva. Qué difícil es la bajada del Olimpo. En ese camino hay menos amigos y menos glamur. En algunos casos, sabemos que para suavizar esa bajada se recurre a anestesias ingeribles o esnifables.
Los altos porcentajes de colapso financiero son la consecuencia lógica de todos estos ingredientes: concentración de fuertes flujos de entrada de dinero en un periodo corto, excesos de nivel de vida, malas decisiones de inversión alentadas por un entorno interesado, mal asesoramiento de personas próximas y no expertas, falta de formación financiera básica, divorcios, adicciones, etc.
La planificación patrimonial es la herramienta esencial para la supervivencia financiera de un deportista. El entendimiento de la realidad futura, conocer elementos esenciales como la importancia de la diversificación, la capitalización compuesta o el poder del apalancamiento. Entender hoy nuestras necesidades de mañana nos ayuda a poner cordura en nuestra estructura de gastos e ingresos. Planificar el futuro nos ayuda a prepararlo y también a poner un poquito más los pies en el suelo.
Planificar consiste en entender ingresos y gastos futuros y desarrollar un hábito de ahorro primero, y una dinámica de inversión después. Aprender a beneficiarse del interés compuesto, del apalancamiento, de la diversificación y buscar el asesoramiento adecuado.
✅ Pablo Martínez Arrarás (iCapital): Éxito en el deporte, fracaso en las finanzas: la importancia de planificar el futuro, en tiempodeinversion.com










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