La Bolsa española volvió a quedarse este martes sin fuerzas para acercarse a los 20.000 puntos.
El Ibex 35 cerró en 19.515,4 puntos, con una caída del 0,43%, después de haber llegado durante la sesión hasta los 19.763 puntos. El selectivo encadena así una nueva jornada de debilidad y pierde también la referencia de los 19.600 puntos.
La sesión estuvo condicionada por tres factores: la aceleración de la inflación española, la presión de los bonos y la evolución del petróleo.
El resultado fue un mercado muy desigual. Repsol terminó como principal lastre del Ibex, mientras Solaria e Iberdrola consiguieron situarse entre los valores más fuertes.
La inflación vuelve a complicar el escenario
Una de las referencias más importantes de la jornada llegó desde el Instituto Nacional de Estadística. El indicador adelantado del IPC situó la inflación española en septiembre en el 4,9% interanual, seis décimas por encima de la registrada en agosto.
El INE atribuye buena parte de la aceleración al comportamiento de los carburantes.
Para los mercados, la lectura va más allá del propio dato de inflación. Un crecimiento de los precios más persistente reduce el margen para una relajación rápida de la política monetaria y refuerza la posibilidad de que los tipos permanezcan elevados durante más tiempo.
Y eso vuelve a colocar a los bonos en el centro de la ecuación.
Los bonos siguen compitiendo con la Bolsa
La renta fija continúa ejerciendo presión sobre las acciones. El Treasury estadounidense a diez años se mantuvo durante la jornada alrededor del 5,2%, mientras las rentabilidades de la deuda europea siguen también en niveles elevados.
Para el inversor existe una consecuencia directa: cuando los bonos ofrecen rentabilidades superiores, las valoraciones bursátiles tienen que competir con una alternativa cada vez más exigente.
El impacto no es igual para todas las compañías. Empresas intensivas en capital o especialmente sensibles al coste de financiación pueden verse más penalizadas.
Cellnex volvió a ofrecer un buen ejemplo al cerrar con una caída superior al 2%.
Repsol cae cerca del 4% pese a un petróleo todavía elevado
El mayor movimiento entre los grandes valores españoles llegó de Repsol. La petrolera cayó aproximadamente un 3,7%, convirtiéndose en el peor valor del Ibex.
El movimiento puede parecer paradójico después de varias jornadas de fuerte tensión en el mercado energético. Sin embargo, el Brent moderó posiciones durante la sesión después de haberse aproximado recientemente a los 108 dólares.
El mercado reaccionó a las expectativas de posibles avances diplomáticos en Oriente Medio, aunque el petróleo continúa en niveles muy elevados.
La caída de Repsol muestra hasta qué punto el valor se ha convertido en un termómetro de las expectativas sobre el crudo: después de su fuerte comportamiento anterior, cualquier señal de relajación energética puede provocar movimientos importantes en sentido contrario.
Solaria e Iberdrola se colocan entre los valores fuertes
La otra cara de la sesión estuvo en las renovables y las utilities. Solaria avanzó alrededor de un 2,3%, recuperando parte de las pérdidas de la jornada anterior.
También destacó Iberdrola, que recibió además un impulso procedente de los analistas.
Deutsche Bank ha elevado su recomendación sobre la eléctrica desde mantener hasta comprar y ha aumentado su precio objetivo desde 18,50 hasta 22 euros.
El movimiento vuelve a mostrar la fuerte dispersión existente dentro del propio Ibex.
La banca empieza bien, pero pierde fuerza
Los bancos protagonizaron otra de las historias interesantes de la jornada. La reacción inicial al dato de inflación fue positiva. La lógica del mercado era sencilla: una inflación más elevada puede contribuir a mantener los tipos altos durante más tiempo, un escenario potencialmente favorable para los márgenes bancarios.
Pero las ganancias fueron desapareciendo. CaixaBank terminó en negativo, Sabadell prácticamente plano y BBVA mostró una mayor resistencia.
La sesión recuerda que unos tipos elevados no son automáticamente positivos para todas las entidades. También influyen el coste de financiación, el crecimiento del crédito, la evolución económica y el riesgo de deterioro de los activos.
Esta divergencia llega además en un momento en el que los analistas están revisando sus valoraciones. UBS acaba de elevar CaixaBank a comprar, mientras BNP Paribas ha mejorado recientemente su visión sobre Sabadell.
El Ibex vuelve a alejarse de los 20.000 puntos
El nivel psicológico continúa siendo el mismo. Los 20.000 puntos permanecen como la gran referencia del mercado español después de que el Ibex consiguiera superarlos durante varias sesiones de septiembre.
El cierre en 19.515 puntos deja ahora al índice aproximadamente un 2,5% por debajo de esa frontera.
Pero quizá la principal conclusión de las últimas sesiones sea que el comportamiento del índice está ocultando diferencias muy importantes entre compañías.
Mientras algunas acciones vinculadas a energía, banca o utilities han alcanzado niveles elevados, otros grandes valores se han quedado claramente rezagados.
En Tiempo de Inversión hemos analizado precisamente qué acciones españolas presentan mayor potencial según el consenso de analistas y qué fondos de Bolsa española están aprovechando mejor estas diferencias entre sectores y compañías.
También existe un factor estructural detrás del comportamiento reciente del mercado: los grandes inversores internacionales han aumentado su protagonismo en la Bolsa española.
Qué vigilar mañana en la Bolsa española
Después del cierre de este martes, tres referencias vuelven a concentrar la atención. La primera será el petróleo. Una estabilización del Brent podría aliviar parte de las preocupaciones inflacionistas, mientras una nueva subida devolvería inmediatamente la energía al centro del mercado.
La segunda serán los bonos. La evolución de las rentabilidades permitirá comprobar si la presión sobre las compañías sensibles a tipos continúa.
Y la tercera será la banca, especialmente después de que el dato de inflación no haya sido suficiente para sostener las ganancias iniciales del sector.
El Ibex termina así una nueva jornada sin conseguir recuperar los 20.000 puntos, pero el verdadero mensaje del mercado vuelve a estar debajo del índice: la dispersión entre valores continúa aumentando y la selección de compañías gana importancia frente al simple movimiento del selectivo.









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