Después de la subida de la Bolsa española, encontrar recorrido adicional empieza a ser más difícil. El Ibex 35 acumula más de un 13% en 2026 y se mueve cerca de los 20.000 puntos, pero no todas sus compañías han participado por igual en el avance.
La cuestión cobra especial relevancia después de analizar las claves que pueden determinar si el Ibex 35 seguirá subiendo hasta final de 2026. Mientras algunos de los grandes ganadores han reducido su potencial, varios valores rezagados presentan ahora importantes diferencias frente a las valoraciones de los analistas.
Los precios objetivo no son una predicción ni garantizan rentabilidad. Son estimaciones realizadas a partir de beneficios esperados, valoración y diferentes hipótesis sobre el negocio. Pero permiten identificar dónde existe una mayor distancia entre la cotización y lo que el consenso considera razonable.
A cierre del 25 de septiembre, Cellnex, Grifols, Merlin Properties, Solaria y Amadeus destacan por combinar un elevado potencial estimado con un seguimiento significativo por parte de los analistas.
Cellnex: cerca de un 48% hasta el precio objetivo
Cellnex es uno de los casos más claros. La compañía cerró el 25 de septiembre en 23,99 euros, después de perder un 11,55% en 2026. Frente a esa cotización, el consenso de S&P Global establece un precio objetivo de 35,50 euros, aproximadamente un 48% por encima.
La tesis gira alrededor de una Cellnex diferente a la de su gran fase expansiva: menos centrada en adquisiciones y más en generación de caja, disciplina financiera y remuneración al accionista.
Pero no existe unanimidad. Bernstein ha reiterado esta semana su recomendación de compra, aunque reduciendo su valoración hasta 30,30 euros. Goldman Sachs se sitúa en el extremo más prudente, con recomendación de venta y 26 euros, mientras Barclays alcanza los 38 euros, según las revisiones recopiladas por Investing.
El elevado potencial medio esconde, por tanto, diferencias importantes sobre cuánto vale realmente Cellnex.
Grifols: un 43% que depende de recuperar la confianza
Grifols presenta una situación diferente. La acción cerró en 9,59 euros, mientras el consenso de S&P Global establece un precio objetivo de 13,75 euros. La distancia supone aproximadamente un 43% de potencial.
De las 12 recomendaciones contabilizadas, seis son de compra, dos de sobreponderar, tres neutrales y una de venta.
La clave está en comprobar si Grifols consigue seguir mejorando su generación de caja, reducir deuda y recuperar la confianza de los inversores. El consenso espera además una mejora del beneficio por acción durante los próximos ejercicios.
En este caso, el potencial es elevado precisamente porque también sigue siendo elevada la percepción de riesgo.
Merlin Properties: más de un 40% y sin recomendaciones de venta
Uno de los casos más interesantes aparece en el inmobiliario. Merlin Properties cotiza alrededor de los 12 euros, mientras el consenso de S&P Global establece un precio objetivo de 17,50 euros, lo que deja un potencial superior al 40%.
Además, entre las 21 recomendaciones recopiladas hay 12 de compra, cinco de sobreponderar y cuatro neutrales, sin ninguna recomendación de venta.
Morgan Stanley ha situado su objetivo en 18,50 euros y Goldman Sachs en 17,90, mientras Citi mantiene una posición más prudente con 13,60 euros.
La evolución de sus activos y su apuesta por los centros de datos forman parte de la tesis. En sentido contrario juegan los tipos: unas rentabilidades elevadas de la deuda aumentan el coste de capital y pueden presionar las valoraciones inmobiliarias.
Solaria: potencial elevado y grandes diferencias entre analistas
Solaria también mantiene una distancia importante respecto a las valoraciones de los analistas.
El consenso de S&P Global sitúa su precio objetivo en 23,30 euros, con 15 firmas siguiendo el valor: cinco aconsejan comprar, dos sobreponderar, seis mantener y dos infraponderar. Investing sitúa el objetivo medio ligeramente por debajo, en 22,83 euros.
El recorrido estimado se mueve así alrededor del 40%, dependiendo de la cotización y de la fuente utilizada.
Los resultados ayudan a explicar parte del optimismo: Solaria presentó un primer semestre con EBITDA de 210 millones de euros, un 50% más, y beneficio neto de 122 millones, un 52% superior.
Pero las valoraciones individuales presentan una dispersión considerable, desde los 19 euros de Bank of America hasta los 26,70 euros de Barclays.
En Solaria, el potencial va acompañado de una elevada incertidumbre sobre la valoración.
Amadeus: cerca de un 30% después del castigo
Amadeus completa el grupo. La compañía cerró el 25 de septiembre en 53,48 euros. El consenso establece un precio objetivo medio de 69,06 euros, equivalente aproximadamente a un 29% de potencial.
De los 22 analistas recogidos, 18 recomiendan comprar, dos mantener y dos vender.
Algunas revisiones son además recientes. Deutsche Bank elevó el 16 de septiembre su recomendación a compra y estableció un objetivo de 71,50 euros. JPMorgan mantiene 70 euros y Bernstein alcanza los 78.
Amadeus presenta así una característica que se repite en buena parte de esta selección: su potencial ha aumentado porque la cotización ha caído.
Más potencial no significa necesariamente menos riesgo
Las compañías con mayor recorrido estimado no son necesariamente las que presentan menos riesgo. En muchos casos sucede lo contrario: el potencial aparece porque el mercado ha castigado la acción ante dudas sobre deuda, tipos de interés, crecimiento o ejecución.
Este escenario ayuda también a explicar por qué los resultados de los gestores pueden ser tan diferentes. Como analizamos en nuestra comparativa de fondos de Bolsa española en 2026, sus gestores, estrategias y rentabilidades, invertir sobre un mismo mercado no significa necesariamente asumir las mismas exposiciones.
La selección adquiere todavía más importancia cuando las valoraciones dejan de ser tan favorables. David Ardura, director de Inversiones de Finaccess Value, explicaba recientemente en Tiempo de Inversión que unas valoraciones más exigentes convierten la gestión activa en una necesidad.
A ello se suma otro factor: el capital internacional. Los inversores extranjeros ya poseen más de la mitad de la Bolsa española, lo que aumenta también la sensibilidad de las cotizadas españolas a los cambios globales en los flujos de inversión.
Y existe un argumento adicional para determinadas compañías: la remuneración al accionista. España está destacando también por el crecimiento de sus pagos, como analizamos en por qué los dividendos españoles están creciendo más que los mundiales.
Para el inversor, la cuestión no debería ser únicamente qué acción española tiene mayor potencial según los analistas, sino por qué existe ese descuento.
En una Bolsa española que vuelve a aproximarse a los 20.000 puntos, distinguir entre una compañía temporalmente castigada y otra cuyo negocio justifica una valoración inferior puede ser bastante más importante que el porcentaje que figure junto a su precio objetivo.










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