La economía mundial mantiene un crecimiento resistente, aunque la persistencia de la inflación, el encarecimiento de la energía y las tensiones geopolíticas siguen condicionando las decisiones de inversión. Mientras tanto, las Bolsas se apoyan en los resultados empresariales y en el impulso de la inteligencia artificial, que continúa concentrando buena parte de las expectativas del mercado.
En este contexto, Federico Battaner, director de Inversiones de Anta Asset Management, visita Tiempo de Inversión para analizar las perspectivas de la renta variable y la renta fija, explicar los movimientos que está realizando la gestora en sus carteras y señalar los sectores donde encuentra oportunidades más allá de las grandes compañías tecnológicas.
En su análisis destaca el atractivo de las empresas de software tras las correcciones provocadas por la inteligencia artificial, el mayor peso de los sectores financiero e industrial y una aproximación prudente a la deuda pública europea.
Estamos viendo una economía que resiste, pero con inflación elevada, tensiones energéticas y conflictos geopolíticos. ¿Qué escenario macroeconómico manejáis en Anta Asset Management?
El escenario es de crecimiento global resistente, aunque con una cierta tendencia a la desaceleración. La inflación ha vuelto a repuntar por el encarecimiento de la energía, los alimentos y también por la fuerte demanda asociada a la inversión en inteligencia artificial.
El Fondo Monetario Internacional ha revisado ligeramente al alza sus previsiones de crecimiento mundial para 2026, hasta el 3,1%, frente al 3% que contemplaba anteriormente, aunque por debajo del crecimiento registrado en 2025.
Por tanto, tenemos una economía mundial que sigue creciendo, pero que está soportando las consecuencias del conflicto en Oriente Medio y del encarecimiento energético. Son factores que estamos notando de manera importante en los mercados.
A pesar de ese escenario, los principales índices bursátiles se mantienen en niveles elevados. ¿Cómo estáis viendo la renta variable?
Seguimos encontrando compañías de muy buena calidad, con crecimientos robustos y capacidad para defender sus márgenes, incluso para mejorarlos en algunos casos.
Pero hay algo especialmente importante para nosotros: la generación de caja de las compañías y la rentabilidad que ofrece esa caja frente a la deuda pública. Estamos buscando empresas cuyo rendimiento del flujo de caja libre supere ampliamente la rentabilidad de los bonos estadounidenses o europeos a tres o cinco años.
Para nosotros es fundamental invertir en compañías con balances sólidos, buenos fundamentales y capacidad para generar caja de manera recurrente.
Creemos que 2026 puede terminar bastante bien para la renta variable y que ese comportamiento podría prolongarse durante el comienzo de 2027. Los resultados empresariales pueden ser mejores de lo que espera el consenso del mercado.
La inteligencia artificial sigue impulsando los índices, pero ¿qué otros factores explican el buen comportamiento de las Bolsas?
La inteligencia artificial es, sin duda, uno de los principales motores del mercado. Está impulsando los beneficios y las inversiones de capital de numerosas compañías.
Sin embargo, también está provocando una concentración muy elevada en los índices. Un grupo reducido de grandes compañías representa ya una parte muy importante de su capitalización.
Eso exige cierta prudencia. No sabemos si los crecimientos actuales podrán mantenerse durante 2027. Es posible que continúen durante los próximos meses, pero resulta difícil pensar que puedan sostenerse indefinidamente al mismo ritmo.
Además, estamos hablando de compañías con valoraciones sensibles a unos tipos de interés reales más elevados. Cualquier cambio en las expectativas de inversión tecnológica puede provocar movimientos importantes en sus cotizaciones.
👉 Escucha la entrevista completa en TIEMPO DE INVERSION PODCAST
¿Qué sectores os gustan más allá de la inteligencia artificial?
Hay varios sectores que están mostrando un comportamiento interesante. Uno es el sector sanitario, donde seguimos encontrando compañías atractivas. También nos gusta el sector financiero, especialmente los negocios relacionados con los medios de pago, que están ofreciendo buenos resultados.
Otro sector que seguimos con atención es el industrial, particularmente en Europa. Estamos empezando a observar señales de recuperación vinculadas a los programas de inversión y estímulo económico.
Europa tiene sus propias dificultades, especialmente por la situación fiscal de algunos países, pero también cuenta con compañías industriales de gran calidad y con perspectivas interesantes.
¿Qué cambios concretos habéis realizado en las carteras de renta variable durante los últimos meses?
Hemos aumentado algo el peso de compañías que ofrecen una rentabilidad por dividendo más elevada, siempre teniendo en cuenta su coste de capital y la divisa en la que operan.
Encontramos oportunidades en Estados Unidos, pero especialmente en Europa, incluso en mercados como España y Francia.
No estamos trabajando con un escenario de recesión global. Nuestra principal preocupación es la evolución de la inflación y cómo puede afectar a las valoraciones.
En cuanto a los sectores, el software sigue siendo uno de los que más nos gustan. Pensamos que las correcciones que han sufrido algunas compañías este año, como consecuencia de la amenaza que representa la inteligencia artificial para determinados modelos de negocio, están ofreciendo oportunidades importantes.
También hemos aumentado algo nuestra exposición al sector financiero y al industrial.
Por el contrario, hemos ido reduciendo el peso de determinadas compañías de semiconductores y fabricantes de chips. En algunos casos consideramos que los ritmos de crecimiento pueden estar acercándose a niveles difíciles de mantener.
Hemos reducido también algunas posiciones en compañías de Taiwán, donde nuestra exposición nunca había sido especialmente elevada.
Resulta interesante que veáis oportunidades en el software precisamente cuando la inteligencia artificial está poniendo en cuestión algunos de sus modelos de negocio.
Sí. Creemos que el mercado ha penalizado determinadas compañías por esa amenaza y que, después de las correcciones, algunas ofrecen oportunidades.
No se trata de comprar indiscriminadamente todo lo que ha caído, sino de identificar negocios sólidos, con capacidad de generar caja y buenas perspectivas.
La inteligencia artificial está transformando el sector tecnológico, pero eso no significa que todas las compañías de software vayan a perder su posición competitiva.
También has mencionado que estáis estudiando nuevas oportunidades relacionadas con el espacio. ¿A qué tipo de inversiones te refieres?
Estamos siguiendo con bastante atención la economía espacial. Es un sector todavía incipiente, con compañías muy disruptivas y con un potencial importante para los próximos años.
Creemos que las actividades relacionadas con el espacio van a tener una presencia cada vez mayor en la economía real y que su impacto será transversal a diferentes industrias.
Estamos analizando compañías estadounidenses vinculadas a esta actividad. Naturalmente, hay que ser prudentes con las valoraciones, porque algunas nos parecen muy exigentes.
Pero es un sector que estamos estudiando con mucho interés por las oportunidades que puede ofrecer a medio y largo plazo.
Pasemos a la renta fija. ¿Qué países os preocupan más por su situación de endeudamiento?
Fundamentalmente, Francia y Reino Unido. Son países con niveles de deuda pública elevados y dificultades fiscales que generan inquietud entre los inversores.
No significa que pensemos que no puedan resolver sus problemas. Son economías importantes y sus gobiernos son conscientes de la situación que afrontan.
Pero pueden producirse episodios de tensión en los mercados de deuda, especialmente si coinciden con otros factores de incertidumbre, como los conflictos geopolíticos o nuevas subidas del petróleo.
En Francia, además, tenemos el componente político de las próximas elecciones, que puede añadir volatilidad.
¿Esa preocupación por la deuda francesa os lleva a evitar también sus empresas cotizadas?
No necesariamente. Francia cuenta con compañías extraordinarias, algunas con posiciones competitivas únicas a escala mundial.
El problema es que determinadas empresas pueden verse afectadas por la percepción de riesgo del país, aunque sus fundamentales sean sólidos.
Por eso hay que distinguir entre la situación de la deuda pública y la calidad de las compañías.
Francia tiene capacidad para afrontar sus problemas fiscales, aunque antes de que se reduzcan las tensiones podríamos ver nuevos episodios de desconfianza inversora.
¿Y cómo valoráis la situación de España frente a esas economías?
España está mostrando un comportamiento económico muy favorable en comparación con otros países europeos.
Tenemos un crecimiento sólido, alrededor del 2,5% según las referencias que manejamos, y estamos recibiendo inversión extranjera.
Es una situación que contrasta con la debilidad del crecimiento de otras economías, como Francia, donde el problema de la deuda pública es más complejo por la falta de dinamismo económico.
¿Cómo estáis posicionando las carteras de renta fija ante este escenario?
Creemos que hay que mantener una duración adaptada a las condiciones actuales del mercado.
Ahora mismo nos sentimos más cómodos en los tramos de tres a cinco años, con una duración de cartera alrededor de cuatro o cuatro años y medio.
Nos parece suficiente para aprovechar las rentabilidades disponibles sin asumir una exposición excesiva a los movimientos de los tipos de interés.
Más adelante, si las condiciones cambian y se abre un escenario de bajadas de tipos, podríamos aumentar la duración para aprovechar mejor la sensibilidad de los bonos a esos movimientos.
Pero en este momento preferimos mantener una posición prudente.
¿Qué papel puede desempeñar la deuda privada en las carteras?
La deuda corporativa puede complementar muy bien a la deuda pública. Naturalmente, depende del emisor y de las condiciones de cada inversión. Nos interesan compañías con balances sólidos, que puedan ofrecer una mejora de rentabilidad sin asumir riesgos excesivos.
En el segmento de high yield somos más prudentes. Hay emisores interesantes, pero el contexto sigue siendo exigente. Los elevados déficits públicos, especialmente en Estados Unidos, pueden provocar tensiones adicionales en los mercados de bonos.
Por eso consideramos fundamental seleccionar bien las compañías y analizar su capacidad para afrontar sus obligaciones financieras.
¿Qué comportamiento esperáis del Banco Central Europeo?
Creo que el BCE está actuando de manera adecuada y bastante prudente. Está siguiendo la evolución de la inflación y de la actividad económica sin reaccionar de forma excesiva a las tensiones actuales.
La energía es una de sus principales preocupaciones, junto con la evolución del mercado laboral.
También hay que tener en cuenta los estímulos económicos que se están impulsando en Europa, que pueden ayudar a sostener la actividad.
Pero, en términos de influencia sobre los mercados financieros internacionales, la Reserva Federal estadounidense sigue teniendo un papel determinante.
¿Seguís teniendo una mayor exposición a Estados Unidos que a Europa?
Sí. Es donde estamos encontrando crecimientos empresariales más sólidos y una evolución más favorable de los márgenes de muchas compañías.
También estamos empezando a encontrar oportunidades interesantes en determinados segmentos de la renta fija estadounidense, especialmente por los niveles de rentabilidad que ofrecen algunos vencimientos.
En cualquier caso, seguimos siendo muy selectivos. Tanto en renta variable como en renta fija, lo importante es encontrar activos cuya rentabilidad potencial compense adecuadamente los riesgos asumidos.










0 comentarios