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¿Está el dinero rotando ya hacia la New Economy?. Esto dicen los datos

por | 28 Ene 2026

El debate entre Old Economy y New Economy vuelve a ganar protagonismo en 2026, pero la clave no está tanto en el relato como en los flujos reales de capital. Más allá de las narrativas sobre innovación, inteligencia artificial o disrupción tecnológica, la pregunta relevante es otra: ¿está el dinero cambiando de bando o sigue apostando por los sectores tradicionales?

Los datos de la industria de fondos permiten abordar esta cuestión con mayor precisión. Según el Informe IM Fondos 2025 de VDOS Stochastics, el crecimiento del patrimonio en fondos en España volvió a ser notable, pero el grueso de las captaciones netas se concentró en renta fija y monetarios, mientras que los fondos de renta variable y sectoriales —donde se agrupan buena parte de las temáticas asociadas a la New Economy— cerraron el ejercicio con reembolsos netos, pese a un comportamiento muy positivo en términos de rentabilidad.

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Este patrón no es exclusivo del mercado español. A escala europea y global, los flujos reflejan una pauta similar: el capital sigue priorizando visibilidad, control del riesgo y estabilidad, incluso en un contexto en el que los activos de crecimiento han ofrecido retornos atractivos. La rotación, si existe, es parcial y selectiva, no estructural.

Flujos frente a narrativa: lo que dicen los datos

El contraste entre discurso y comportamiento del inversor se repite con frecuencia en los ciclos de mercado. En 2025, mientras sectores vinculados a tecnología, digitalización o automatización lideraban rankings de rentabilidad, el dinero nuevo siguió un camino distinto. El Informe de Estadísticas de Fondos de Inversión de INVERCO confirma que la mayor parte de las suscripciones netas del año se dirigieron a productos de bajo riesgo, reforzando la idea de que el inversor medio continúa actuando con cautela.

Este comportamiento también encuentra respaldo en análisis de largo plazo. Estudios como el SPIVA Europe Scorecard de S&P Dow Jones Indices recuerdan que batir al mercado de forma consistente es complejo, lo que explica por qué muchos inversores prefieren estructuras conocidas y menos volátiles, incluso cuando el entorno parece propicio para asumir riesgo adicional.

En este punto, la reflexión conecta de forma natural con una de las ideas centrales planteadas por Teresa Morales Martín-Cobos (iCapital) en su tribuna “Old Economy vs. New Economy en 2026”. Morales advierte de que “no estamos ante una disyuntiva entre dos economías opuestas, sino ante un proceso de transición que exige equilibrio y gestión activa”. Una lectura que encaja con la evidencia empírica: el inversor no abandona la New Economy, pero tampoco está dispuesto a concentrar en ella el grueso de su patrimonio.

A nivel internacional, los informes periódicos de EPFR Global apuntan en la misma dirección: se observan ajustes tácticos entre sectores, pero no una rotación sostenida y generalizada hacia fondos puramente growth o tecnológicos. En muchos casos, el dinero que reduce exposición a determinadas áreas de la New Economy no desaparece, sino que se redistribuye hacia sectores tradicionales con valoraciones más contenidas o hacia activos de renta fija.

Old y New Economy: más convivencia que sustitución

Este comportamiento sugiere que el mercado no está asistiendo a una sustitución de la Old Economy por la New Economy, sino a una convivencia cada vez más compleja entre ambas. Sectores tradicionalmente considerados “viejos”, como industria, energía o financieras, han incorporado elementos tecnológicos clave, mientras que muchas compañías de la New Economy dependen de infraestructuras, financiación y ciclos económicos propios de la economía clásica.

De hecho, como señala Morales Martín-Cobos, “la economía tradicional no desaparece, se transforma”, y lo hace incorporando innovación, eficiencia operativa y digitalización. Desde esta perspectiva, la Old Economy sigue desempeñando un papel esencial como fuente de estabilidad, generación de caja y anclaje del riesgo, mientras que la New Economy aporta crecimiento estructural y opcionalidad a largo plazo.

Esta complementariedad explica por qué los flujos no se han desplazado de forma abrupta. La New Economy actúa como componente estratégico, mientras que la Old Economy mantiene su función vertebradora en carteras diseñadas para escenarios de incertidumbre macro y volatilidad financiera.

Una rotación incompleta… por ahora

En conjunto, los datos del Informe IM Fondos 2025 de VDOS, las estadísticas de INVERCO y los análisis internacionales de EPFR Global apuntan a una conclusión clara: el dinero aún no ha rotado de forma decidida hacia la New Economy. El mercado reconoce su potencial, pero el capital continúa mostrando preferencia por estructuras más previsibles.

Como resume la propia Morales Martín-Cobos  , “el reto para el inversor en 2026 no es elegir entre viejo o nuevo, sino construir carteras capaces de adaptarse al ciclo”. Hasta que esa adaptación se traduzca en mayor confianza, Old y New Economy seguirán compartiendo protagonismo en un escenario donde la cautela sigue pesando tanto como las oportunidades.

✅ ¿Está el dinero rotando ya hacia la New Economy?, en tiempodeinversion.com

Manuel Tortajada

Periodista económico-financiero con más de 30 años de experiencia en prensa escrita y radio. En los últimos 20 años ha desarrollado su carrera profesional en el Grupo Intereconomía y El Nuevo Lunes, como responsable de Bolsa. Con anterioridad trabajó en La Gaceta de los Negocios, Revista Dinero y Antena 3 Radio. Actualmente es fundador y director de tiempodeinversion.com y colabora en diferentes medios de difusión.

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