Paolo Mezza (iCapital): “Los mercados secundarios han pasado de ser tácticos a estructurales en las carteras”.– El mercado de secundarios en activos privados se ha consolidado como uno de los segmentos con mayor crecimiento dentro de la industria. En un contexto marcado por la menor liquidez, el cambio de ciclo en el private equity y la evolución de los vehículos evergreen, los inversores institucionales están redefiniendo su papel en cartera. Paolo Mezza, socio de iCapital, analiza para Tiempo de Inversión las claves de esta transformación, sus riesgos y las oportunidades que empiezan a emerger.
Un mercado en crecimiento, pero con recorrido
El desarrollo de los mercados secundarios responde a una transformación estructural dentro de los activos privados. En el último año, el volumen de transacciones ha superado los 200.000 millones de dólares, lo que representa una parte significativa de las salidas en fondos de buyout.
Sin embargo, este crecimiento convive con un amplio margen de expansión. “Los secundarios siguen representando una parte reducida del total de activos bajo gestión, lo que indica que su recorrido a futuro es relevante”, explica Mezza.
Uno de los motores principales ha sido el auge de las operaciones GP-led, en las que los propios gestores impulsan vehículos de continuación, reflejando un cambio en la forma en que se genera liquidez en el mercado.
Menos salidas tradicionales, más protagonismo del secundario
El contexto de mercado ha sido clave en esta evolución. Desde el pico de actividad en 2021, la captación de fondos se ha ralentizado y las salidas a bolsa se han reducido significativamente.
En este escenario, los secundarios han ganado peso como alternativa. “Cuando disminuyen las vías tradicionales de desinversión, los gestores recurren cada vez más a soluciones en secundario para dar liquidez”, señala Mezza.
Ventajas en cartera: menor J-curve y mayor visibilidad
Desde el punto de vista del inversor, los secundarios aportan ventajas diferenciales. La más evidente es la reducción del efecto J-curve, al permitir acceder a activos más maduros y con mayor visibilidad sobre sus flujos de caja.
Además, facilitan la diversificación por añadas, algo especialmente relevante para quienes están construyendo su exposición a mercados privados. “Un fondo secundario permite acceder a compañías adquiridas en distintos momentos del ciclo, lo que mejora la estructura de la cartera”, explica.
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El momento de entrada y el papel de los evergreen
Uno de los aspectos clave es el momento de entrada. Mientras que en fondos cerrados puede ser preferible entrar en fases más avanzadas, en los vehículos evergreen la lógica es distinta.
En este caso, “entrar en fases iniciales puede ser beneficioso”, ya que permite capturar la revalorización derivada de activos adquiridos con descuento, un efecto que impulsa la rentabilidad inicial del fondo.
El crecimiento de estos vehículos, además, ha incrementado la relevancia de los secundarios, ya que requieren mecanismos continuos para invertir el capital y gestionar entradas y salidas.
Riesgos y oportunidades en un mercado en evolución
Pese a su atractivo, los secundarios no están exentos de riesgos. La liquidez puede ser limitada en determinados momentos, y existen desafíos en torno a valoraciones y posibles conflictos de interés en algunas operaciones.
En cuanto a oportunidades, Mezza destaca especialmente el segmento de infraestructuras, donde la competencia es menor, y el ámbito de la deuda privada, donde las tensiones actuales podrían generar oportunidades en situaciones más complejas, aunque con mayor riesgo.
Sobre Paolo Mezza
Paolo Mezza se incorpora como socio de iCapital en 2021. Previamente fue Socio y director de Inversiones del equipo de Family Office de Arcano, firma a la que se incorporó en 2007. Con anterioridad, Paolo trabajó como Equity Research Analyst del sector Bancos en Crédit Suisse.
Antes de pasar al sector financiero, Paolo fue Export Manager para los países escandinavos del grupo químico suizo 3V International e Ingeniero de Desarrollo para Italia del grupo siderúrgico sueco SSAB. Paolo comenzó su carrera profesional trabajando como oficial para el Cuerpo de los Ingenieros del ejército italiano. En 2005 obtuvo un MBA con Matrícula de Honor en el Instituto de Empresa.
Es Licenciado en Ingeniería de Materiales por la Universidad Politécnica de Torino y por la Universidad Polytech Montpellier (1998). Su lengua materna es el italiano, y habla con fluidez español, inglés y francés.










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